El Caribe hondureño se ha vuelto a teñir de luto con la trágica muerte de Alma Rosibel Fúnez Hernández, una joven de 29 años que fue encontrada sin vida en una plantación de palma africana en la comunidad de Los Leones, ubicada en el municipio de Trujillo, departamento de Colón. Este nuevo feminicidio no solo enluta a su familia y amigos, sino que también agrava la ya preocupante ola de violencia que azota la región.
Alma, quien estaba embarazada de varios meses, había desaparecido el lunes anterior, provocando una intensa búsqueda por parte de sus vecinos y familiares. La última vez que fue vista con vida fue en una ferretería donde trabajaba vendiendo rambután, alrededor de las 5:00 de la tarde. El hallazgo de su cuerpo en avanzado estado de descomposición se produjo en la tarde del miércoles, sumergiendo a la comunidad en una profunda conmoción.
La escena del crimen fue asegurada por las autoridades policiales, quienes permitieron al personal de Medicina Forense realizar el levantamiento del cuerpo. Según informaron, será la autopsia la que revele detalles sobre las circunstancias exactas de su muerte, aunque las investigaciones preliminares ya sugieren que podría tratarse de un crimen pasional, una hipótesis que lamentablemente es recurrente en muchos casos de feminicidio en el país.
Este caso eleva a cuatro el número de mujeres asesinadas en el municipio de Trujillo solo en lo que va del año. La situación es parte de una tendencia alarmante: más de 150 mujeres han perdido la vida en condiciones violentas en Honduras hasta finales de julio. En 2023, el país registró un total de 386 víctimas de feminicidio, una cifra que incluye la horrenda masacre de 46 mujeres privadas de libertad.
La coordinadora del Observatorio Nacional de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (ONV-UNAH), ha condenado enérgicamente estos actos atroces, subrayando la crueldad y gravedad con la que se perpetúan estos crímenes.
«Cada vida arrebatada deja un vacío irreparable en las familias y comunidades. Es urgente que como sociedad enfrentemos con seriedad y determinación este flagelo que sigue cobrando vidas inocentes», expresó la coordinadora del ONV, destacando la necesidad de políticas públicas efectivas y una justicia que no permita la impunidad.
El feminicidio de Alma Rosibel Fúnez Hernández no es solo una tragedia personal para quienes la conocían, sino un grito desesperado por un cambio en el país.
Mientras su familia y amigos se preparan para darle un último adiós, la comunidad de Trujillo y el país entero se enfrentan una vez más a la cruda realidad de un problema que requiere acción inmediata y contundente.





