Las declaraciones y acciones del jefe del Estado Mayor Conjunto, general Roosevelt Hernández, generan rechazo en la ciudadanía, que percibe una militarización parcial al servicio del gobierno.
Tegucigalpa, Honduras. – Las Fuerzas Armadas de Honduras, una institución destinada a defender la soberanía nacional, se encuentra en el ojo de la tormenta por un episodio que muchos hondureños consideran una clara traición a los valores patrios. Todo ocurrió cuando el general Roosevelt Hernández, jefe del Estado Mayor Conjunto (EMC), realizó un polémico acto en el que apuntó un arma a un ejemplar de la Constitución de la República, generando una ola de críticas y descontento en la sociedad hondureña.
La controversia surgió durante un encuentro en las instalaciones de la Fuerza Aérea Hondureña, donde el general Hernández, en presencia de miles de auxiliares de las Fuerzas Armadas, desenfundó su arma y, sosteniendo la Constitución, la apuntó directamente. Aunque afirmó su respeto hacia la ley, la imagen del militar en una actitud amenazante hacia la Carta Magna provocó indignación. En redes sociales y espacios públicos, los hondureños señalaron la acción como un acto simbólico de sumisión hacia el gobierno actual, liderado por el partido Libertad y Refundación (Libre).
Para muchos observadores y ciudadanos, este episodio refleja una tendencia de las Fuerzas Armadas a someterse a los intereses del gobierno de turno. «Las Fuerzas Armadas deberían ser defensoras de la nación, no del gobierno. Lo que hemos visto es una traición a la patria», expresó un analista político a medios locales. Las reacciones de los hondureños fueron contundentes en redes sociales, donde acusaron a Hernández y a la cúpula militar de actuar como «títeres» del actual gobierno, criticando el supuesto alejamiento de la institución de su mandato de proteger al pueblo y sus instituciones.
Comunicado de las Fuerzas Armadas: ¿Solución o agravio?
En un intento de esclarecer el incidente, las Fuerzas Armadas emitieron un comunicado en el que condenaron la “distorsión y manipulación” de lo ocurrido, enfatizando su compromiso con la Constitución. Sin embargo, para los ciudadanos, la respuesta oficial no resultó convincente, pues consideran que el comunicado evitó abordar directamente la polémica actuación del general Hernández. «El comunicado no niega lo que hizo. Con sus palabras solo están confirmando que la lealtad de la cúpula es hacia el poder político y no hacia la Constitución», comentó un ciudadano en Twitter, en un sentimiento compartido por cientos de usuarios.
La sociedad civil ha reaccionado fuertemente contra lo que consideran un comportamiento que enaltece los intereses del gobierno y no del país, incluso asociando la conducta de Hernández con los actos de otras autoridades previas que, a lo largo de los años, se han plegado al poder de turno. «Hoy se doblegan al familión de narcotraficantes. Ayer fue al gobierno anterior y mañana será a quien esté en el poder», denunció un usuario.
Una sociedad indignada: “Hernández defiende al poder, no al pueblo”
Durante el evento en cuestión, Hernández mostró videos de sus recorridos por las unidades militares y se defendió de las críticas hechas por la oposición, tratando de mostrar su lealtad y firmeza. Sin embargo, para muchos de los presentes y para quienes presenciaron la reacción en redes sociales, estas acciones fueron interpretadas como una demostración de parcialidad y falta de compromiso con los valores democráticos. “No se puede jurar respeto a la ley apuntándole a la Constitución. Ese acto revela la verdadera naturaleza de su lealtad”, expresó un activista en Facebook.
La situación no se limita solo a una cuestión de imagen o un malentendido. Organizaciones de derechos civiles han manifestado su preocupación por lo que consideran una erosión del respeto hacia la Constitución. Algunos analistas advirtieron que este tipo de acciones envían un mensaje equivocado y peligroso sobre el rol de las Fuerzas Armadas en un estado de derecho.
Un llamado a la reflexión y la dignidad institucional
A raíz de estos eventos, diferentes sectores de la sociedad hondureña han exigido una mayor responsabilidad y profesionalismo por parte de la cúpula militar. En palabras de una fuente cercana a los altos mandos militares, “las Fuerzas Armadas están obligadas a ser guardianas de la paz y la estabilidad en el país. Los ciudadanos merecen ver en sus militares una institución de honor, no una herramienta del poder político”.
Por el momento, el general Hernández y su equipo no han brindado declaraciones adicionales sobre el incidente ni sobre las acusaciones de parcialidad política. Sin embargo, el descontento de la sociedad hondureña sigue creciendo, y las exigencias de que las Fuerzas Armadas vuelvan a cumplir su rol constitucional, por encima de cualquier interés gubernamental, retumban en las calles y redes sociales de todo el país.





