Unidad de Investigación | 5 julio 2025
La reconocida socióloga hondureña y exrectora de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), Julieta Castellanos, ha lanzado una contundente advertencia en medio de los recientes escándalos de corrupción que sacuden al Congreso Nacional. Castellanos señaló que la serie de denuncias e investigaciones que involucran a diputados del Partido Libertad y Refundación (Libre) revelan no solo un patrón sistemático de abuso de poder, sino también un deterioro progresivo de las instituciones democráticas en el país.
“Se está erosionando el Estado de Derecho”
“Estamos ante un proceso de desinstitucionalización muy grave, donde el oficialismo ha venido acumulando poder sin controles ni contrapesos, debilitando los organismos de fiscalización y usando los recursos del Estado con fines clientelistas”, expresó Castellanos durante una intervención en un foro universitario esta semana.
Sus declaraciones surgen luego de que varios medios y organismos civiles revelaran que al menos 17 diputados —la mayoría de Libre— habrían gestionado más de 260 millones de lempiras en supuestos fondos sociales, muchos de los cuales no han sido debidamente auditados ni justificados. La procedencia de los fondos y la falta de transparencia en su uso han desatado una ola de cuestionamientos sobre el verdadero destino de ese dinero, que en teoría debería beneficiar a las comunidades más vulnerables.
Un patrón de impunidad
Castellanos remarcó que este tipo de prácticas no solo afectan la credibilidad del Congreso Nacional, sino que también refuerzan un clima de impunidad, donde los mismos que legislan son los que se aprovechan de las debilidades del sistema para enriquecerse o beneficiar políticamente a su entorno.
“El Congreso debería ser el lugar de la representación y del control del poder, no un mercado donde se trafica con fondos públicos a espaldas de la ciudadanía. Pero cuando se fusionan los intereses del partido con los del Estado, lo que ocurre es una privatización del poder público”, advirtió.
Corrupción como síntoma de captura institucional
Para la socióloga, el caso de los diputados de Libre que manejaron recursos públicos sin rendición de cuentas es solo la punta del iceberg. Según Castellanos, el verdadero problema es la creciente captura de las instituciones por parte del partido oficialista, que ha ido colocando a personas afines en puestos clave del aparato estatal: desde la Corte Suprema hasta la Fiscalía, pasando por los entes reguladores y de auditoría.
Esta concentración del poder, asegura, impide que se investigue con independencia y neutralidad, y deja a la sociedad hondureña sin garantías de justicia. “No hay Estado democrático posible si los órganos de control responden a la lógica del partido y no a la Constitución”, subrayó.
El silencio del Ejecutivo
“Las acciones del Ejecutivo reflejan una tolerancia peligrosa hacia la corrupción. No se puede combatir la pobreza mientras se tolera el robo del dinero público”, apuntó la socióloga, quien también lamentó que las promesas de cambio de Libre estén siendo traicionadas desde el poder.
Contexto: un Congreso bajo sospecha
Los señalamientos contra los diputados de Libre no son aislados. En los últimos meses, diversas investigaciones periodísticas han puesto en evidencia el uso discrecional de millonarios fondos gestionados por congresistas a través de instituciones como la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) y la Secretaría de Gobernación. En muchos casos, los recursos no llegaron a los beneficiarios prometidos, mientras que algunas ONG que supuestamente los ejecutaron no tienen trayectoria ni oficinas físicas.
Mientras tanto, el Tribunal Superior de Cuentas y el Ministerio Público avanzan a paso lento en la revisión de estos fondos, alimentando la percepción de complicidad o ineficiencia.
Una crisis que puede escalar
En un país donde la pobreza y la desigualdad siguen marcando la vida de millones de personas, el uso indebido de los recursos públicos y el debilitamiento del Estado de Derecho representan una amenaza directa al futuro democrático de Honduras. Las palabras de Julieta Castellanos, lejos de ser una simple opinión académica, se han convertido en un llamado urgente a despertar ante una corrupción que ya no se oculta, sino que se institucionaliza.





