Los productos que más han subido incluyen el frijol, el arroz, el maíz, los huevos, el aceite, el café y los productos cárnicos.07 de julio de 2025, Tegucigalpa
La Canasta Básica de Alimentos (CBA) continúa encareciéndose de manera constante en Honduras y ha superado ya la barrera de los 15,000 lempiras, según organizaciones defensoras de los consumidores, poniendo en aprietos a millones de hogares que no logran cubrir ni lo más esencial para sobrevivir.
De acuerdo con datos oficiales de la Dirección General de Salarios, adscrita a la Secretaría de Trabajo y Seguridad Social (STSS), la CBA alcanzó un valor de 12,884.1 lempiras al cierre de mayo de 2025. Esto representa un aumento de 635 lempiras en comparación con el mismo mes de 2024, cuando se ubicaba en 12,249 lempiras.
El incremento, aunque para algunos puede parecer leve, tiene un efecto devastador para las familias de bajos ingresos, que representan la mayoría de la población hondureña. Cada persona en un hogar de cinco miembros necesitó al menos 2,576.8 lempiras para cubrir su parte proporcional de los alimentos incluidos en la canasta.
Entre cifras oficiales y la dura realidad
Pese a los reportes gubernamentales, diferentes organizaciones sociales y defensores del consumidor advierten que la cifra oficial no refleja con precisión el alto costo de los productos en los mercados, pulperías y supermercados del país. Aseguran que el precio real de la canasta básica ya superó los 15,000 lempiras, y que el cálculo de la STSS se queda corto ante la inflación real que experimentan los hondureños a diario.
“La metodología oficial no contempla la variación de precios en distintas zonas del país ni los costos asociados a la compra de productos como transporte o almacenamiento. Además, muchos precios que aparecen en los informes gubernamentales no se encuentran en el mercado”, señaló Rosario Rodríguez, vocera de una red de consumidores en Tegucigalpa.
El peso de la inflación y los salarios bajos
La inflación acumulada hasta junio de 2025 ha superado el índice interanual registrado tanto en 2023 como en 2024. Según El Heraldo, solo entre enero y mayo de este año, la CBA se encareció 460 lempiras, mientras que en el mismo periodo del año anterior el incremento fue de apenas 80 lempiras y con una ligera reducción en algunos meses.
El economista Martín Barahona alertó sobre la imposibilidad de millones de hondureños para cubrir este costo: “Una persona que percibe el salario mínimo apenas puede cubrir la alimentación básica. Y eso, si no tiene otras obligaciones. Pero en la realidad, el 40% al 45% de la población no gana ni el salario mínimo, lo cual agrava aún más la situación”.
A esto se suma que muchas familias dependen del sector informal de la economía, en donde los ingresos son inestables, sin protección social ni derechos laborales garantizados. Es en esos segmentos donde el impacto de la carestía es más severo y evidente.
Aumentos sin tregua
Durante los últimos doce meses, el comportamiento de la canasta básica ha sido marcadamente alcista. Entre junio de 2024 y mayo de 2025, se registraron aumentos continuos, y aunque en algunos meses se reportaron leves bajas (como 199.15 lempiras en total), estas no han compensado los incrementos, que han superado los 285.28 lempiras en los mismos lapsos.
Los productos que más han subido incluyen el frijol, el arroz, el maíz, los huevos, el aceite, el café y los productos cárnicos. A esto se suman variaciones estacionales en verduras, frutas y productos lácteos, que suelen escasear en ciertas regiones y empujar aún más los precios hacia arriba.
“Antes uno hacía mercado con 500 lempiras y llenaba dos bolsas; ahora no da ni para una. Las frutas están por las nubes, el huevo subió y la carne solo en fotos la vemos”, comentó Maribel Figueroa, madre soltera de tres hijos que vende tortillas en Comayagüela.
El gobierno en silencio
Hasta la fecha, las autoridades no han anunciado medidas concretas para mitigar el impacto del alza en la canasta básica. Las políticas de control de precios han sido casi inexistentes, y los subsidios sociales no alcanzan a la mayoría de las familias en condiciones vulnerables.
Mientras tanto, la población sigue enfrentando un panorama incierto. Comprar lo básico se ha vuelto un lujo para muchos, y la promesa de una vida digna se aleja más cada mes para miles de hondureños que solo aspiran a poner comida en la mesa.






