Tegucigalpa, 22 de julio de 2025 —
El Partido Liberal de Honduras ha elevado su voz de alerta ante las crecientes tensiones políticas en el Congreso Nacional por la sustitución del fallecido magistrado del Consejo Nacional Electoral (CNE), Enrique Ortez Sequeira. En un posicionamiento firme, los líderes liberales aseguran que no permitirán arreglos políticos bajo la mesa ni componendas que marginen su representatividad histórica en el organismo electoral.
Mauricio Villeda, jefe de la bancada liberal, expresó que su partido no está dispuesto a ceder espacios que le corresponden por tradición, legalidad y legitimidad. “No vamos a aceptar negociaciones oscuras. No es negociable que el puesto que le corresponde al Partido Liberal sea usurpado por otros partidos bajo acuerdos de interés personal o de poder”, enfatizó Villeda durante una comparecencia en el Congreso.
La muerte de Ortez Sequeira, acaecida el pasado 27 de junio, dejó vacante uno de los tres puestos claves del máximo organismo electoral del país, encargado de organizar y supervisar los procesos democráticos, incluidos los comicios generales de 2025. Esta vacante ha generado una nueva pugna entre las principales fuerzas políticas, particularmente entre el Partido Libertad y Refundación (Libre), el Partido Nacional y los liberales.
Libre ha planteado la necesidad de un “diálogo interbancadas” para consensuar al nuevo magistrado, sin embargo, según los liberales, esta propuesta está condicionada a exigencias que atentan contra la autonomía y el equilibrio del ente electoral. Una de esas condiciones sería la aprobación de reformas al sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP), un tema que ha sido objeto de controversia desde las elecciones anteriores.
Villeda, junto a otros dirigentes como Mario Segura y José Alfredo Saavedra, ha cuestionado las verdaderas intenciones detrás de estos llamados al diálogo, acusando al oficialismo de intentar controlar el CNE con el respaldo de diputados disidentes o minoritarios. “Es una estrategia peligrosa para la democracia. El CNE debe reflejar la pluralidad del país, no convertirse en una extensión del poder Ejecutivo”, dijo Segura.
Por su parte, algunos legisladores de Libre han desestimado las críticas y han insistido en que se trata de una oportunidad para “modernizar el sistema electoral y garantizar transparencia”. Sin embargo, el Partido Liberal considera que cualquier reforma debe hacerse con base en un verdadero consenso nacional y no como moneda de cambio para el reparto de cargos.
La Constitución de la República establece que el CNE debe estar conformado por tres magistrados propietarios, cada uno respaldado por las principales fuerzas políticas. Aunque este modelo ha sido criticado por fomentar la politización del ente, hasta ahora ha garantizado cierta representación equilibrada. De romperse ese principio, según los liberales, se abriría la puerta a una crisis institucional con consecuencias graves para el proceso electoral de 2025.
Analistas políticos también han advertido sobre los riesgos de esta disputa. Para el politólogo Raúl Pineda Alvarado, “si no se respeta la cuota liberal, se corre el riesgo de deslegitimar el CNE y dar pie a señalamientos de fraude o manipulación en las próximas elecciones. Es fundamental que este proceso sea transparente y sin imposiciones”.
El ambiente en el Congreso Nacional se mantiene tenso. El Partido Nacional, aunque oficialmente no ha fijado una postura firme, podría inclinar la balanza en favor de una u otra propuesta, según cómo se alineen las negociaciones internas. Mientras tanto, la bancada liberal ha comenzado a sostener reuniones con otros partidos minoritarios para consolidar un bloque que frene cualquier intento de imposición.
Por ahora, el reloj político sigue corriendo y el país observa con atención. El próximo magistrado del CNE no solo deberá tener la competencia técnica para desempeñar el cargo, sino que su nombramiento será un termómetro del estado de la democracia hondureña. Para el Partido Liberal, no se trata solo de un nombre, sino de defender un principio: la equidad en el juego democrático.





