Tegucigalpa y San Pedro Sula serán este sábado el epicentro de una movilización sin precedentes convocada por la Iglesia Católica y la Confraternidad Evangélica, que busca clamar por la democracia, la paz social y la unidad del país. La jornada se desarrollará de manera simultánea en más de 50 ciudades de Honduras, con una participación que podría superar los dos millones de personas.
Rutas principales en Tegucigalpa y San Pedro Sula
En la capital, la caminata saldrá de la Plaza de las Banderas, frente a la UNAH, recorrerá el Bulevar Suyapa y culminará en el Estadio Nacional “Chelato Uclés”, donde se realizarán lecturas reflexivas y momentos de oración. En San Pedro Sula, el recorrido partirá del Monumento a la Madre, avanzará por la Avenida Circunvalación y finalizará en la Plaza Central.
Masiva participación ciudadana
Patricia Tábora, representante del movimiento Por Nuestros Hijos, adelantó que solo en Tegucigalpa esperan más de 200,000 personas. “La movilización será un reflejo del deseo de paz y reconciliación que tiene nuestro pueblo”, expresó.
En San Pedro Sula, el pastor Denis López, coordinador del evento, afirmó: “Estamos haciendo esta caminata de parte de Dios… esperamos que miles de personas participen”.
Logística y seguridad
La Alcaldía de Tegucigalpa habilitará 22 puntos de control vial con apoyo de más de 200 empleados municipales y policías de tránsito, mientras que en San Pedro Sula transportistas se han comprometido a brindar buses gratuitos para trasladar a los feligreses.
Un evento sin banderas políticas
Tanto la Iglesia como la Confraternidad Evangélica insistieron en que no se permitirá propaganda partidaria. En su lugar, se pidió portar la bandera nacional o mensajes bíblicos, como símbolo de unidad.
Apoyo desde el extranjero
El pastor Gerardo Irías, presidente de la Confraternidad Evangélica, anunció que comunidades hondureñas en Estados Unidos, especialmente en Dallas, Texas, también realizarán caminatas similares en respaldo al movimiento de fe y paz que se vive en Honduras.
Con este acto, las iglesias esperan enviar un mensaje claro: la sociedad hondureña busca unirse más allá de diferencias políticas para reconstruir la esperanza y fortalecer la democracia.





