Por: German Edgardo Leitzelar Hernández*
Honduras Primero: el compromiso ciudadano que define nuestro destino
Como ya hemos dicho, Honduras atraviesa el momento más crítico de su historia reciente. Las señales claras: modelos políticos autoritarios, disfraces de justicia social, instituciones secuestradas, distorsión del verdadero sentido de nuestro voto y debilitamiento de nuestra soberanía democrática.
Estas formas de actuar y gobernar han destruido nuestra economía y amenazan las libertades. Venta de actos populistas y muchas formas de manipulación, pero la historia aún no está escrita. El futuro está en nuestras manos, si el pueblo o ciudadanía hondureña rescata su voluntad y lo organiza, tiene el poder más fuerte de todos, y con ese criterio podemos perfectamente establecer como prioridad que Honduras sea lo primero. Acciones o iniciativas patrióticas, apartidarias con profunda mentalidad ciudadana. Superar representaciones de algún partido o ideología, representando a cada hondureño que se niega a ver morir la esperanza. A cada joven que sueña con quedarse en su tierra. A cada madre que exige un futuro digno para sus hijos.
Honduras se levantaría como un faro en medio de la confusión, con una ruta clara: reactivando la democracia desde la raíz, rescatando la confianza en el voto, movilizándolo por medio de participación masiva y blindando el proceso electoral de toda forma de fraude o manipulación con nuestras acciones. No basta con indignarse desde casa ni con desahogarse en redes sociales. Ha llegado el momento de actuar.
La tarea: convertir cada barrio, aldea y comunidad en bastiones de organización ciudadana. Los voluntarios: hombres y mujeres comunes, pero extraordinarios en su compromiso. Ellos deben ser guardianes del proceso electoral, vigilantes de la transparencia y voces valientes para denunciar irregularidades. El deber cívico no se agota en votar; implica también cuidar ese voto.
Al mismo tiempo, debemos dar la batalla en el terreno de las ideas. Por eso debemos levantar la idea de que Honduras decida libremente, con narrativa positiva y firme que contrarreste el discurso de odio y polarización. Nuestra fuerza no estará en el insulto, sino en la verdad, lejos de confrontación y en la unidad. Nuestra democracia construida con argumentos y con respeto.
La tecnología también podría ser aliada en este propósito. Exijamos tener plataformas digitales para que nadie quede fuera: voluntarios, observadores y ciudadanos podrían coordinarse, emitiendo alertas en tiempo real y denunciando irregularidades protegiendo su identidad. Con herramientas así podríamos vigilar el proceso electoral como nunca.
Más allá de planes y las herramientas, el momentum viene de un llamado a la conciencia venida de ciudadanos despiertos, valientes y decididos. No importa a quién hayas apoyado en el pasado: lo que hoy está en juego no es una elección más, es el alma de la República.
Pocas decisiones pesan tanto como elegir gobernantes. Depositar un voto no es un acto vacío; es un acto de creación colectiva, es el instante en que la ciudadanía se concede a sí misma el derecho de soñar y encargar a alguien la tarea de lograr ese sueño y si ese alguien es honorable, capaz y líder, podemos descubrir que la política puede ser instrumento de prosperidad y dignidad, en lugar de ruina y cinismo.
Existen ejemplos de naciones que eligieron bien, que fortalecieron sus instituciones, hicieron florecer su economía y recuperaron el orgullo de pertenecer a una comunidad que camina hacia adelante. En cambio, los pueblos que se entregan al populismo, a la corrupción y a la demagogia solo profundizan su miseria.
Honduras necesita aprender esa lección y hacerlo ahora. La apatía y el miedo son aliados del autoritarismo. La organización y la participación masiva son el camino de la libertad. Honduras primero no debe ser consigna sino compromiso con las familias, comunidades y con nuestra historia.
La hora está aquí. Unámonos, participemos y organicémonos. Defendamos nuestros derechos, en especial el de elegir. Si no lo hacemos nosotros, ¿quién? Y si no es hoy, ¿cuándo?
RECUPEREMOS ESOS VALORES CRITICOS.
*Abogado laboralista independiente.
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