Tegucigalpa, Honduras – 20 de enero de 2026
A pocas horas de concluir su mandato, el presidente saliente del Congreso Nacional, Luis Redondo, volvió a colocarse en el centro de la polémica tras ordenar el cierre total del perímetro del Poder Legislativo, una acción calificada por diputados de oposición como arbitraria, ilegal y sin precedentes en la historia política reciente del país.
Desde tempranas horas del lunes, la sede del Congreso Nacional, ubicada en el casco histórico de Tegucigalpa, amaneció rodeada por vallas metálicas soldadas con acero, impidiendo el libre tránsito no solo de empleados legislativos, periodistas y diputados, sino también de ciudadanos que frecuentan la plaza La Merced, ahora convertida en una zona restringida bajo fuerte resguardo.
La medida, ejecutada por personal de servicios generales bajo instrucciones directas de Redondo, sorprendió incluso a los policías y militares asignados a la seguridad del sector, quienes quedaron literalmente encerrados dentro del cerco metálico mientras observaban cómo las vallas eran fijadas de manera permanente, sin explicación oficial alguna.
Un hecho inédito y alarmante
Diputados opositores denunciaron que nunca antes un presidente del Congreso había recurrido a una acción de este tipo en la víspera de la instalación de una nueva legislatura. Tradicionalmente, explicaron, las vallas de seguridad son colocadas de forma temporal y removibles para permitir el desarrollo normal de las actividades parlamentarias y administrativas.

Anoche, sin embargo, nadie podía entrar ni salir del edificio legislativo. Incluso personas en situación de calle que acostumbran pernoctar en la plaza La Merced se vieron obligadas a buscar refugio en otros puntos de la capital.
Reclamos desde la oposición
El diputado liberal Yuri Sabas cuestionó duramente la conducta del presidente saliente y aseguró que la comisión bipartita que negocia la presidencia del Congreso había solicitado formalmente a Redondo permitir los preparativos logísticos para la sesión preparatoria de este martes, sin obtener respuesta alguna.
“Fue dañino hasta el último día. Se le pidió que facilitara la transición, pero nunca respondió”, declaró Sabas, quien consideró la acción como un intento desesperado de entorpecer el proceso democrático.
El legislador por Choluteca fue más allá y aseguró que las vallas no representarán un obstáculo real una vez concluido el mandato de Redondo.
“No importa cuántas vallas ponga. Cuando deje el cargo, las quitamos en cinco minutos”, afirmó, al tiempo que solicitó a las Fuerzas Armadas asumir el control de las instalaciones a partir de la medianoche para garantizar una transición pacífica y ordenada.
Bloqueo a la comisión de traspaso
Días atrás, integrantes de la comisión de transición del Congreso entrante intentaron ingresar al hemiciclo para rotular las nuevas curules y coordinar el protocolo de la sesión inaugural. Sin embargo, según denunciaron, Redondo se negó a entregar las llaves del recinto y ordenó su desalojo con el apoyo de su guardia privada, profundizando aún más el clima de confrontación.
Desde entonces, el presidente saliente se ha mantenido recluido en su oficina, evitando cualquier contacto con los diputados electos y con la nueva directiva legislativa.
Aislamiento y controversia final
Fuentes cercanas al Congreso aseguran que, tras su aparición en cadena nacional a inicios de enero —donde pidió un nuevo recuento de votos de las elecciones generales—, Redondo se ha mantenido en completo aislamiento, trabajando hasta altas horas de la noche, empaquetando documentos e incluso quemando papelería oficial, una versión que ha generado inquietud entre sectores políticos y sociales.
De acuerdo con la Constitución de la República, el mandato de Luis Redondo concluye este lunes a las 12:00 de la noche. Diversos sectores sostienen que su gestión fue ilegal desde su origen, al haber sido electo con apenas 44 votos, lejos de los 65 requeridos para presidir el Poder Legislativo.
Tras el vencimiento de su mandato, Redondo pasará “a la vil llanura”, luego de haber sido rechazado en las urnas en los pasados comicios cuando intentó reelegirse como diputado por Cortés bajo la bandera del partido Libre.
Comparaciones inevitables
Analistas recuerdan que, en procesos similares, expresidentes del Congreso como Mauricio Oliva entregaron el poder semanas antes para facilitar la transición institucional. Incluso el propio Redondo recibió esa cortesía en su momento, cuando fue impuesto por Libre en detrimento del diputado Jorge Cálix, quien entonces contaba con 78 votos para presidir la Cámara.
Este martes, pese al ambiente de tensión, está prevista la instalación del nuevo Congreso Nacional, un acto clave para la gobernabilidad del país y que, según diputados electos, se realizará “con o sin obstáculos”, reafirmando que la institucionalidad debe prevalecer por encima de intereses personales.





