Washington — Un cargamento de 50 millones de barriles de crudo venezolano está rumbo a la ciudad de Houston, en el estado de Texas (Estados Unidos), anunció el presidente estadounidense Donald Trump este jueves, en un mensaje que subraya un giro significativo en la relación energética entre ambos países.
Durante un mitin en una planta industrial de Georgia, Trump describió la operación como un desarrollo “fantástico” para Venezuela, y detalló que los barriles se encuentran “flotando en este momento y en barcos extremadamente grandes hacia Houston”.
Aunque no mencionó directamente a la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, el mandatario elogió su trabajo diciendo que “está haciendo un gran trabajo” en el contexto de los recientes cambios políticos en el país sudamericano.
Este anuncio se produce en medio de un marco de mayor apertura tras la emisión de nuevas normas por parte del Departamento del Tesoro de EE.UU., que flexibilizan las restricciones a las compañías petroleras que operan en Venezuela, permitiendo exportaciones bajo condiciones estrictas de supervisión y reporte.
Bajo esas licencias, grandes empresas como Chevron, BP, Eni, Shell y Repsol están autorizadas a realizar operaciones vinculadas a hidrocarburos con la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) y otras entidades públicas, siempre que los contratos se rijan por la jurisdicción estadounidense y los pagos a personas sancionadas se canalicen a cuentas designadas por el Tesoro.
Tras sus comentarios sobre el crudo, Trump retomó temas centrados en la economía estadounidense y las elecciones de medio término programadas para el próximo 3 de noviembre.
La declaración marca un momento clave en la política energética de Washington y Caracas, en un contexto donde la exportación petrolera —durante años restringida por sanciones— vuelve a posicionarse como un factor influyente tanto para la economía venezolana como para el mercado energético norteamericano.






