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Triste noticia la muerte de Jose de la Paz Herrera.

Con profunda pena he recibido la triste noticia de la muerte de Jose de la Paz Herrera a quien todos conocemos como Chelato Uclés. Fue en diciembre de 1979 que fue electo Pedro Atala como presidente de la federación y este servidor como Tesorero de la Federación Nacional de Honduras y como presidente de la comisión de selecciones, la que nos llenaría de alegría en 1982.

Apenas asumí los dos cargos, me reuní por varias horas con Chelato y Pedro Atala para planificar una estrategia a seguir, cosa que iniciamos en el mes de enero de 1980 cuando convocamos a los jugadores  seleccionados por Chelato y nos los llevamos por un par de meses al campamento de los Boy Scouts en Valle de Ángeles, donde Clovis Morales les hizo hacer ejercicios y comer cosas saludables, dejar de fumar y de beber, y dedicarse de lleno al entrenamiento. Por cierto que por un tiempo durmieron en colchones en el suelo pues no habían camas.

Aquí con miembros de la selección nacional el primer día de trabajo el 10 de enero de 1980.

Poco a poco esa selección comenzó purificando su cuerpo y mejorando su estilo de juego, al compás de lo que les exigía Chelato. Pocos meses después, jugando con el nombre de los Broncos de Choluteca, que nos lo había prestado, ganamos la copa centroamericana como campeones del evento. Para entonces Chelato, Pedro y yo nos dábamos cuenta que teníamos un equipo fuera de serie, pero sin sospechar lo grandioso que jugaríamos en España.

Para entonces mi salud se venía deteriorando y en un viaje a los Estados Unidos, un médico en Boston me dijo que tenía que reducir mis actividades, pues dirigía Este Domingo con Toño Mazariegos y Gabriel García Ardón y también la selección, en lo que me venía saliendo una úlcera peligrosa y así fue que le pedí a Marcial Cerrato Sandoval, que era mi suplente, que se encargara de la tesorería y que colaborara con la selección nacional, tarea que llevó a cabo magistralmente.

Chelato el tercero de pie de izquierda a derecha y Jacobo de lentes en medio.

Yo ya estaba cubriendo Washington como periodista cuando se celebró la ronda final de las eliminatorias en Tegucigalpa en 1981, donde eliminamos a México y ganamos el pase a España. Chelato había logrado su tarea, ahora le tocaba tener una buena actuación en España.

Fue allí que nuestro equipo demostró su gran capacidad, cuando nos empató España 1×1 donde empatamos con Irlanda del Norte 1×1, y donde nos derrotó Yugoslavia 1×0, mediante con un penal dudoso que el árbitro nos decretó quedando segundos en el partido.

Después del mundial ocho jugadores hondureños fueron contratados por equipos del exterior, en lo que Chelato se inmortalizó por la actuación de sus futbolistas. De entonces en adelante, Chelato fue director técnico de muchos equipos hondureños, también en Costa Rica y México.

Alfredo Castillo de pie y en cuclillas, Chelato Uclés.

En varias ocasiones nos vimos con Chelato cuando visité Honduras y el lunes de esta semana lo vi en las redes sociales por última vez cuando me llamó su hijo Rudy, lo saludé, pero él no podía contestar y ya se veía sumamente enfermo, pero no pensé que dos días después fallecería. Se nos ha ido un gigante del futbol nacional e internacional. Para mí fue un gran honor haber trabajado con él y Pedro Atala y guardare para siempre en mi memoria a Chelato, que no solo amó a su patria, sino que la llenó de gloria. Descansa mi buen amigo y gracias por todo lo que hiciste poniendo a Honduras en el gran mapa deportivo mundial.