La hondureña residente en la colonia Altos de la Independencia en
la capital busca desde hace casi tres años a su esposo desaparecido en la
Juan Alexis Salinas Zúniga (de 40 años) dejó su hogar en busca de
mejores oportunidades en Estados Unidos y para darle una vida más
digna a sus familiares que quedaron en Honduras.
El hondureño partió el 12 de mayo de 2018. A los pocos días llegó a
territorio mexicano y se estableció en la ciudad de Monterrey, donde un amigo evangélico le tendió la mano y le consiguió trabajo en una fábrica de la ciudad.
Juan Alexis estuvo residiendo en Monterrey por un año y cuatro meses y medio; pero su
objetivo era otro, y llegó el día en partir hacia Estados Unidos.
Esa última semana de septiembre de 2019 salió de Monterrey, a unos 247 kilómetros de
McAllen, Texas, donde el coyote o guía que había pagado lo dejaría.
Su salida “Cuando salió de Monterrey nos dijo la hora que lo iba a ir a traer el guía. Llegó a Reynosa y me dijo que le habían dado una clave para entrar al Golfo y que tal día le tocaba cruzar el río; después de que pasó el río (río Grande) llegó hasta unas casas en McAllen”, relató Claudia.
Por un corto lapso, Juan y otros migrantes que emprendieron el viaje permanecieron en una casa de McAllen, aguardando el momento idóneo para partir hacia Houston, donde los recogería otra persona dedicada a trasladar migrantes.
Claudia recuerda que en esa llamada su esposo le dijo: “Voy a caminar como dos horas y luego me van a levantar en carro para no seguir caminando y llegar a Houston”. Esa fue la última vez que habló con él.
El 20 de enero de 2020, Claudia subió una foto familiar en Facebook y a los pocos minutos una mujer de Danlí comentó la foto preguntándole si el hermano Juan había sobrevivido.
Veinte minutos después, Claudia se comunicó vía Messenger con dicha mujer y esta le contó que a Juan lo había mordido una serpiente, que lo habían dejado en el camino, al parecer en agonía.
“Ella me contactó con un compañero de viaje de mi esposo, que ahora está en Estados Unidos, y él me volvió a relatar lo mismo. Que ese día se metieron a un monte porque estaban cerca los de Migración y que cuando salieron mi esposo ya no podía caminar”.
Los demás lo cargaron por dos horas, “pero mi esposo les dijo que lo dejaran porque ya no
aguantaba que lo llevaran en la espalda de ellos, y el guía les dijo que no podían seguir con él, ya que era él o el viaje de los demás”.
Lo dejaron abandonado en un camino entre McAllen y Falfurrias, Texas.Casi cuatro años
después de su desaparición, su familia añora que esté con vida.





