Carlos G. Cálix
En los próximos meses una aerolínea nacional podría cerrar operaciones en Honduras. La ausencia de dólares sería el principal motivo. La errada disposición del gobierno ha incrementado la incertidumbre entre muchos empresarios hondureños. La volatilidad del mercado y el ataque directo al capital nacional e internacional pone en riesgo la rentabilidad, la reinversión y el empleo.
Desde el Banco Central de Honduras (BCH) podrán explicar todo lo que quieran sobre la subasta de divisas. Desde el Congreso Nacional podrán respaldar el enfoque actual y asegurar que se otorga el 30% de las divisas solicitadas. Podrán decir y argumentar técnicamente lo que quieran. Lo que no podrán resolver será, la situación de desempleo de miles de hondureños que directa e indirectamente se verían afectados por tal medida.
El riesgo está en el aire. La incertidumbre está en la tierra. El mercado negro comienza a incentivarse. No lo podrán controlar. La especulación provocada ya supera todas las medidas coercitivas que el gobierno a través del Banco Central y la Comisión Nacional de Bancos y Seguros quieren implementar. Torpemente no quieren comprender que el mercado se regula solo y que la gente seguirá buscando alternativas más liberales que pueden solventar la problemática.
En los próximos meses una aerolínea nacional podría cerrar operaciones en Honduras. Derivada de esta terrible posibilidad, la pregunta que surge anticipando el riesgo asociado es, ¿qué pasaría si en lugar de una aerolínea, cerraran dos? El gobierno tendría que declarar emergencia nacional.
Frente a ese terrible panorama, la Agencia Hondureña de Aeronáutica Civil, tendría que llevar a cabo una reunión para discutir la situación declarando la emergencia aérea en todo el territorio nacional y el Consejo de Ministros tendría que analizar la posibilidad de anunciar una alerta.
De igual manera, la presidenta de la República tendría que realizar un llamado para que todos los aviones de la Fuerza Aérea e incluso el avión presidencial sean puestos a disposición de los viajeros que resultarían afectados por la suspensión de los vuelos de las empresas aéreas. En tal sentido, el debate sobre la promesa de venta claramente incumplida sobre el avión presidencial volvería al debate público, demostrando dos cosas: la primera que no pudo cumplir lo que prometió y, la segunda pondría en evidencia que, la medida sobre la regulación de los dólares sería el motivo principal por el cual ambas aerolíneas cesarían operaciones, dejando sin empleo a muchos hondureños y afectando directamente a los viajeros.
Vale mencionar que la aviación trabaja con márgenes mínimos, con un capital frecuentemente muy reducido y un alto nivel de incertidumbre respecto a lo que ocurrirá mañana. A esto hay que sumarle el riesgo político que genera un impacto directo en las operaciones. Tal es el caso de los eventos de 2009 y por supuesto los de 2017 en Honduras. En los próximos meses la restricción de dólares podría incentivar la interrupción de operaciones de al menos una aerolínea nacional.
No se debe dejar de mencionar que, entre los factores que están arrinconando a las empresas de transporte aéreo se encuentra el impuesto sobre la venta a los boletos, los altos precios del combustible, la inflación y la problemática con la subasta de dólares, encareciendo gran parte de los pagos operativos de dichas compañías, que se suelen registrar en la divisa estadounidense. Vamos camino a una devaluación acumulada en el país y, no se está teniendo en cuenta que, en promedio, 80% de las obligaciones de una aerolínea están pactadas en dólares.
Sin dejar de lado que, el incremento del precio del combustible oscila, a nivel mundial, entre 15% y 25%. En Honduras, representa el doble, impactando la estructura financiera de las aerolíneas. Valor que puede variar dependiendo del aeropuerto de operación. En zonas alejadas como Puerto Lempira, el precio del combustible puede ser mucho más alto, por el costo que tiene transportarlo hasta ese aeropuerto. Este no sería un fenómeno exclusivo de Honduras. Otras aerolíneas en otros países han entrado en crisis o han quebrado, especialmente después de la pandemia. Es importante indicar que el esquema de costos de la operación aérea está en su mayoría dolarizado. No solo es el combustible, también es el costo del alquiler de las aeronaves y los costos de servicios en aeropuertos nacionales e internacionales. Por ende, reitero: “es importante indicar que el esquema de costos de la operación aérea está en su mayoría dolarizado”.
Ante tal panorama, la crisis económica en Honduras se podría intensificar debido a la falta de dólares y la pérdida de reservas internacionales, afectando el comercio y las familias. Provocando cambios significativos en el comercio centroamericano. Mayday: están a tiempo de evitar una catástrofe aérea.
[email protected] Carlos G. Cálix es doctor en ciencias y director general de MacroDato. Posdoctorado IIESS-CONICET.





