09 de noviembre de 2025
Durante la homilía dominical celebrada en Tegucigalpa, el cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga dirigió un firme llamado a la unidad nacional y a la recuperación de los valores éticos como base para el desarrollo del país. Con tono reflexivo, el líder religioso exhortó a los hondureños a asumir un compromiso real con la justicia, la solidaridad y la verdad, pilares que —dijo— deben guiar toda acción pública y privada.
“El país no puede avanzar si la justicia se tuerce o se manipula, porque la verdadera justicia nace de la verdad”, expresó el cardenal Rodríguez Maradiaga frente a cientos de fieles que asistieron a la eucaristía. En sus palabras, insistió en que el momento actual exige una “profunda reflexión moral” por parte de todos los sectores de la sociedad hondureña: autoridades, empresarios, trabajadores, jóvenes y líderes comunitarios.
El purpurado subrayó que la crisis de valores que atraviesa el país no puede resolverse únicamente con leyes o discursos, sino con el ejemplo cotidiano y con una conciencia social basada en el respeto y la empatía hacia los demás. “No se trata de buscar culpables, sino de convertirnos en protagonistas del cambio, de una Honduras más justa y fraterna”, afirmó.
Asimismo, Rodríguez Maradiaga lamentó la creciente división social y política que afecta al país, señalando que la falta de diálogo y el interés personal han debilitado el tejido social. “Nos estamos olvidando del bien común, del servicio, de la honestidad y del compromiso con los más necesitados”, advirtió.
En su mensaje, también destacó la importancia de la solidaridad y la esperanza como motores de transformación. “Un pueblo que se une en el amor y en la verdad es capaz de superar cualquier obstáculo”, concluyó, invitando a los hondureños a cultivar la fe y a reconstruir la confianza mutua desde los hogares, las escuelas y las instituciones públicas.
El mensaje del cardenal llega en un contexto de creciente desconfianza hacia las instituciones, marcado por denuncias de corrupción y tensiones políticas. Su llamado a una renovación moral fue recibido como una exhortación a repensar el rumbo del país y a recuperar los principios éticos que han sido, según él, “el alma de Honduras desde sus raíces”.





