Tegucigalpa, Honduras.— El sistema de salud administrado por el Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) atraviesa una de sus etapas más críticas en los últimos años, marcada por la falta de insumos médicos, retrasos en cirugías, servicios limitados y una creciente presión por parte de distintos sectores para que se adopten medidas urgentes.
Ante este panorama, autoridades y actores vinculados al sistema sanitario han coincidido en la necesidad de aprobar un decreto de emergencia que permita atender de manera inmediata las múltiples deficiencias que afectan a miles de derechohabientes en todo el país.
La crisis se refleja principalmente en la mora quirúrgica, que ha alcanzado cifras alarmantes. De acuerdo con datos oficiales, más de 6,500 pacientes permanecen en lista de espera para ser operados, muchos de ellos desde hace varios meses, debido a la escasez de insumos médico-quirúrgicos y problemas en el mantenimiento de equipos hospitalarios.
Pacientes consultados han manifestado su frustración ante la constante reprogramación de procedimientos, advirtiendo que sus condiciones de salud podrían agravarse si no reciben atención oportuna. Mientras tanto, las autoridades del IHSS reconocen que la situación es crítica y requiere decisiones inmediatas.
A este problema se suma la limitada cobertura de servicios en distintas regiones del país. En el norte, por ejemplo, la falta de clínicas equipadas y de atención especializada ha obligado a miles de afiliados a trasladarse hasta el hospital regional en San Pedro Sula, saturando su capacidad operativa.
Municipios como Villanueva, Choloma, El Progreso y otros del Valle de Sula enfrentan condiciones similares, donde las clínicas existentes apenas ofrecen consulta externa y servicios básicos, sin acceso a especialistas ni cirugías. Esta situación ha provocado que empresas privadas instalen sus propios centros de atención primaria para suplir las carencias del sistema público.
Desde el ámbito político, el diputado Carlos Umaña ha señalado que el IHSS no solo enfrenta una crisis de medicamentos, sino también problemas estructurales y administrativos. Entre ellos, contratos esenciales sin ejecutar, riesgo de paralización de sistemas administrativos y una deuda histórica del Estado que ronda los 9 mil millones de lempiras.
Asimismo, se ha advertido que la falta de acuerdos sobre el reconocimiento de esta deuda ha retrasado el envío del decreto de emergencia al Congreso Nacional, prolongando la incertidumbre en torno a las soluciones.
El decreto en discusión busca agilizar la compra de medicamentos, garantizar el abastecimiento de insumos, reducir la mora quirúrgica y mejorar la infraestructura hospitalaria. Sin embargo, su aprobación aún depende de consensos políticos y administrativos.
En medio de este escenario, sectores empresariales, trabajadores y pacientes han elevado su voz para exigir respuestas concretas, señalando que continúan realizando aportaciones al sistema sin recibir servicios adecuados a cambio.
La crisis del IHSS pone en evidencia las debilidades estructurales del sistema de salud hondureño, así como la urgencia de reformas profundas que permitan garantizar atención digna, oportuna y eficiente para la población asegurada.
Mientras tanto, miles de hondureños continúan esperando, entre citas postergadas y cirugías pendientes, una solución que devuelva la confianza en una institución clave para la seguridad social del país.






