Lo que comenzó el 18 de abril como una oleada de protestas contra la reforma de la seguridad social, ha terminado en un clamor generalizado por la democratización del país y la salida de Daniel Ortega del poder.
El pasado miércoles, la marcha del Día de las Madres se convirtió en una masacre, con el asesinato de 15 personas y alrededor de 200 heridos.
La situación ha sido denunciada desde el parlamento europeo. «El pueblo de Nicaragua tiene todo el derecho a protestar pacíficamente y expresar libremente su desacuerdo. Es vital que las fuerzas policiales actúen con la máxima moderación, que se retenga a los grupos armados y que todos los perpetradores de violencia sean llevados ante la justicia», ha dicho el comisario de Ayuda Humanitaria Christos Stylianides.
Los eurodiputados condenan la intimidación a manifestantes pacíficos y la decadencia de la democracia y el estado de derecho en Nicaragua durante la última década. Las condenas han llegado también por parte de la Organización de los Estados Americanos y de Amnistía Internacional.
La Unión Europea reclama la celebración de elecciones anticipadas en uno de los países más pobres de centroamérica que vive unas jornadas trágicas.





