TEGUCIGALPA.- Pepe Lobo, contra quien pende el primer requerimiento fiscal contra un expresidente hondureño tras ser acusado de malversar unos 25 millones de lempiras durante su mandato 2010 – 2014 mediante el «Bono 10 mil», también está siendo investigado por el supuesto desvío de 160 millones de lempiras que se asignaron a Casa Presidencial mediante el Patronato Nacional de la Infancia (PANI) y que debían ser usados en programas de asistencia social.
El dinero se movió en dos cheques, de numeración 25553 y 25554, que según documentos oficiales eran de ni más ni menos que 80 mil lempiras cada uno.
Los onerosos fondos provinieron de convenios de cooperación entre el gobierno hondureño y el canadiense.
Lo curioso del asunto es que la exorbitante cantidad de dinero se movió a tan solo 10 días de las elecciones generales, es decir, 11 semanas antes de que Pepe Lobo entregara el poder.
«Estas solicitudes de fondos fueron atendidas por Finanzas, las cuales representan un gasto excesivo y totalmente injustificado, ya que según lo expuesto por el mismo Gobierno, el Estado de Honduras atravesaba por una severa crisis financiera que imposibilitaba brindar, inclusive, ayudas sociales a la población más vulnerable del país”, se lee en documentos oficiales.
Pepe Lobo ha declarado a manera de defensa a acusaciones pasadas contra él y su familia que hay una persecución en su contra liderada por el actual presidente Juan Orlando Hernández.





