Las raíces de la pobreza están en la casa. Cría niños conformistas y tendrás adultos pobres.

En el pensamiento de abundancia creemos que, si no nos deshacemos de lo viejo, no tendremos espacio para lo nuevo. Escucho a menudo a muchas personas decir frases como: “es que vengo de una familia humilde”, “es que soy de bajos recursos”, “es que yo no he tenido oportunidades”.
Los millonarios no jugamos al papel de víctimas. Usted tiene que re programar su mente. Usted puede venir de una familia humilde, pero no de una familia mediocre. Usted puede haber crecido usando cosas de segunda, pero usted es de primera.
El mundo tiene su dinero y está esperando que usted lo reclame. Pero tiene que ser consciente de esto:
Usted no es millonario si, muy en el fondo, tiene la ORDEN MENTAL para contentarse con “ganar lo necesario para vivir tranquilo”.
Hay personas que decretan y decretan, sueñan y sueñan, pero el bolsillo sigue flaco. Leen libros y no progresan. Se capacitan, y no avanzan. Desean, pero de ahí no pasan.
Para eliminar la pobreza tenemos que eliminar la raíz. Tenemos que seguirle el rastro a nuestra escasez. Queremos a nuestros padres, pero vamos a cambiar nuestra historia financiera: nosotros vamos a criar hijos ganadores. Nosotros somos ricos. Somos una nueva generación de soñadores y estamos aquí para ganar en grande.
La abundancia no es tener, es SER. Nosotros somos más grandes que cualquier deuda. A nosotros, en ocasiones, nos puede faltar dinero, pero no vamos a pelear por dinero. No vamos a sufrir por dinero. El dinero no nos domina, sino al revés.
Nosotros estamos cambiando nuestro vocabulario: En lugar de decir “no tengo”, decimos “estoy sin liquidez”.
Recuerde esto: el hombre habla de lo que hay en su corazón. Hable de riquezas y se hará rico. Hable de pobreza, y se hará pobre. Las palabras son decretos: hable de éxito y tendrá éxito. Decía el Maestro Napoleón Hill: “Se ha extraído más oro de la mente humana, que de la Tierra”.





