TEGUCIGALPA.-Es la dura realidad de muchas familias hondureñas. Uno o más miembros del núcleo familiar debe abandonar el hogar, emprender un peligroso viaje hacia el norte en busca de un trabajo e ingreso decente que le permita enviar dinero de regreso a sus familiares y así proveer la vida mejor que el gobierno actual ha fallado en otorgar.
Los informes especializados detallan que si no fuese por el envío de remesas, la pobreza en Honduras subiría dos puntos con lo cual esta condición abarcaría al 66 por ciento de la población si son tomadas en cuenta las cifras de las entidades gubernamentales.
«La economía no la sustenta la exportación de banano, café, tampoco la maquila, sino que son seres humanos y representan más de cinco mil millones de dólares para el año 2019», detalló Ismael Zepeda, economista del Foro Social para la Deuda Externa de Honduras (Fosdeh).
“Por eso se convierte en un bastión importante dentro de la economía nacional, no solo para disminuir o contener los incrementos de la pobreza sino también desde el nivel macro económico”, añadió.
Las proyecciones destacan que, al cierre de 2019, el envío de divisas alcanzará una suma superior a 5,000 millones de dólares, alrededor de 124,000 millones de lempiras.
Un informe de la Comisión Económica para América Latina y El Caribe (CEPAL), pone de relieve que las remesas tienen un gran peso como porcentaje del Producto Interno Bruto o de las exportaciones e importaciones, particularmente en Honduras y en el resto de países del área.





