NEW YORK. El expolicía hondureño Ludwig Criss Zelaya Romero, fue condenado a 12 años de prisión por delitos de narcotráfico en la Corte del Distrito Sur de New York, Estados Unidos.
El lunes se llevó la audiencia de sentencia para el exoficial de la Policía hondureña, quien va a cumplir cinco años de haber sido extraditado a Estados Unidos.
Zelaya Romero se había declarado culpable por los cargos de conspirar para introducir cocaína a Estados Unidos y forma parte de media docena de expolicías hondureños, que fueron pedidos en extradición en un solo expediente.
CACHIRO

En la comparecencia de este día ante la jueza Lorna G. Schofield, el exoficial pidió disculpas a EE. UU., Honduras y a su familia por el daño causado a través de sus actividades ilícitas. “Me responsabilizo de mis actos de conspirar para importar cocaína”, dijo.
La cita judicial fue transmitida por la periodista freelance Xiomara Orellana, quien minuto a minuto ofrece fragmentos de la decisión de la jueza Lorna G. Schofield.
En su intervención, Zelaya Romero apuntó que “acepto mi responsabilidad en los hechos en un país con grandes problemas de corrupción que contamina todos los niveles. Aunque uno no quiera involucrarse recibe órdenes superiores para hacer favores y uno no puede salir de ese círculo”.
Siguió su justificación: “No hay opción. Era un subalterno. No puedo enfrentar un sistema tan grande como ese, sinceramente alcanzado por las consecuencias. Envié una carta con noticias en diarios de mi país, donde matan compañeros por no hacer lo que se pide”.
La jueza Schofield fue la encargada en dictar condena. Ella conoce también el caso del “Cachiro”, Devis Leonel Rivera.
Relató que fue víctima de un atentado en 2014, por lo que en 2016 se entregó a la embajada cuando supo que había sido pedido en extradición por EE. UU., “había gente interesada en que yo muriera”, confesó.
Dijo que en diciembre del 2016 cuando apareció en la celda en New York se encontró al líder de Los Cachiros, Devis Leonel Rivera Maradiaga, quien le advirtió que no podía cooperar, que recordara que mi familia se exponía y que lo único que podía hacer era aclarar mi caso.
“Fueron donde mi familia a amenazarlos que me iban a matar si decía algo aquí. Mi familia dejó la casa y huyó. Yo aceleré mi extradición, quería venirme rápido”.
El exoficial hondureño, dijo que prácticamente fue obligado a realizar las actividades ilícitas, al tiempo que aceptó aparecer en un video en reunión con capos de la droga ya condenados en EE. UU., lo que según él aumentó su estrés traumático.





