Destrozada la exprimera dama
Con un permiso que se le tramitó, Rosa Elena Bonilla, salió en horas del mediodía de la cárcel de Támara, y se fue a su residencia, para dialogar con su esposo, Porfirio Lobo Sosa, sobre la muerte de su vástago.
Rodeada con seguridad policial, la exprimera dama entró a la funeraria en la colonia Alameda y de inmediato se fue al féretro de su hijo, en donde lamentó el no estar con él, en los momentos que más la necesitó.
El exdiputado del Partido Nacional, Rodolfo Zelaya, aseguró que, si no politizan la masacre de los cuatro jóvenes en la capital, entre ellos un hijo del expresidente, Porfirio Lobo Sosa, se van a encontrar resultados rápidos en las investigaciones.
“Exigimos justicia y no solamente en este caso sino en todos, el dinero del impuesto del pueblo no es del gobernante ni de los diputados es dinero del pueblo.





