En una conversación con el Periódico de Honduras, el economista y experto tributario Walter Romero expresó su profunda preocupación tras conocerse que Honduras ha quedado fuera de los fondos de la Cuenta del Milenio por reprobar varios indicadores, entre ellos el crítico control de la corrupción.
Romero señaló que esta situación representa no solo una pérdida económica significativa, sino también una dolorosa realidad para el país. «Cuando reprobamos el indicador de corrupción, no es solo una estadística; es un grito de auxilio de un sistema que está fallando a su gente. Son recursos que se pierden mientras los hospitales carecen de medicamentos, los niños abandonan las escuelas por falta de apoyo y las oportunidades de desarrollo se alejan de nuestras comunidades», enfatizó.

El experto recordó con cifras contundentes el impacto de la corrupción en Honduras: *»Cada año, el país pierde 80,000 millones de lempiras debido a la corrupción. Esa cantidad equivale a más de dos veces el presupuesto anual del sistema de salud, o a todas las carreteras y escuelas que seguimos esperando y no llegan.»* Además, destacó la grave pérdida que representa quedar fuera de los fondos de la Cuenta del Milenio: *»Estamos dejando ir 5,500 millones de lempiras en ayuda no reembolsable, dinero que podría haberse utilizado para garantizar medicinas al pueblo hondureño y reconstruir el sistema de salud que hoy está colapsado.»*
Romero calificó la corrupción como el mayor enemigo del desarrollo de Honduras. “Es indignante ver cómo el gobierno actual ha fallado en liderar un cambio real. En lugar de combatir las raíces de este problema, se ha profundizado la opacidad, se han utilizado recursos públicos para intereses políticos y se ha marginado la transparencia”, aseguró.
Fondos perdidos y oportunidades negadas
Quedar fuera de la Cuenta del Milenio no solo afecta la percepción internacional de Honduras, sino que limita la entrada de recursos indispensables para mejorar la calidad de vida de los hondureños. “Estos fondos estaban destinados a proyectos que podían cambiar vidas: infraestructura, educación y salud. Hoy, por la incapacidad y la corrupción, esos recursos irán a otros países que sí han demostrado compromiso con su pueblo», lamentó.
Reflexión y llamado a la acción
El economista instó a los hondureños a reflexionar sobre el impacto real de la corrupción en su vida cotidiana. *“Cada vez que 80,000 millones de lempiras se pierden en corrupción, es una escuela que no se construye, una carretera que no se mejora o una vida que no se salva. Y ahora, esos 5,500 millones de ayuda no reembolsable que hemos perdido habrían podido llenar los hospitales de medicinas y dignificar la salud del pueblo. No podemos seguir permitiendo que unos pocos condenen el futuro de toda una nación”.*
Finalmente, Romero subrayó que el cambio comienza con la exigencia ciudadana y con el compromiso de elegir líderes que realmente trabajen por el bien común. “Honduras necesita un gobierno que priorice la transparencia, la eficiencia y el bienestar de su gente. Es hora de dejar atrás las excusas y construir un futuro digno para nuestras familias”.
Esta nueva exclusión de la Cuenta del Milenio, concluye Romero, es un recordatorio de que Honduras tiene que enfrentar sus debilidades con seriedad y valentía. *“No podemos seguir postergando el cambio que nuestro país tanto necesita. El tiempo de actuar es ahora”.*





