30 de noviembre de 2025
A pocas horas de que Honduras viva una de las jornadas electorales más decisivas de su historia reciente, la Iglesia católica alzó la voz para pedir serenidad, compromiso democrático y un profundo sentido de responsabilidad ciudadana. El vocero de la Conferencia Episcopal de Honduras (CEH), Juan Ángel López, emitió un mensaje contundente en medio de un clima nacional marcado por tensiones políticas, cuestionamientos al sistema electoral y un ambiente social cargado de expectativas y temores.
Ante comunidades parroquiales y medios de comunicación, el sacerdote instó a los hondureños a iniciar el día de elecciones con un acto fundamental: la oración. Según explicó, es el primer paso para afrontar un proceso histórico que definirá el rumbo del país.
“El primer paso es orar y pedir discernimiento a Dios”, expresó López, subrayando que la fe no debe ser ajena a la vida pública, sino una guía moral para la toma de decisiones en un momento crucial.
Un llamado a votar temprano y en masa
Tras su exhortación espiritual, el sacerdote fue igualmente enfático en su llamado a la participación masiva. Afirmó que solo la afluencia ciudadana a las urnas puede fortalecer las instituciones y dar legitimidad a los resultados.
“Hay que ir a votar temprano, en masa y con responsabilidad. La democracia se sostiene con la participación activa del pueblo”, subrayó.
López recordó que la responsabilidad de proteger el proceso electoral no recae únicamente en los observadores acreditados o en las autoridades, sino también en la población. “Todos podemos ser veedores de la democracia”, señaló, insistiendo en que cada hondureño puede aportar a la transparencia del proceso.
La ciudadanía como garante del voto
En ese sentido, el vocero de la CEH alentó a los electores a documentar cualquier incidencia, tomar fotografías y registrar actas en las Juntas Receptoras de Votos como una forma de fortalecer la confianza en un sistema que muchos consideran vulnerable. “Cuiden el voto. Sean parte de la vigilancia”, insistió.
Además, dirigió un mensaje directo y firme a los aspirantes a cargos públicos:
“Los políticos deben aceptar los resultados”, afirmó, recordando que la madurez democrática se demuestra no solo votando, sino respetando la voluntad popular.
Paz, verdad y justicia: condiciones para un proceso sano
“El pueblo hondureño no debe tener miedo. Con esperanza vamos a votar”, expresó López en uno de los pasajes más resonantes de su intervención. Destacó que la paz no puede existir sin justicia y verdad, y recalcó que estos valores deben prevalecer tanto en la ciudadanía como en la clase política.
“Necesitamos vivir en justicia y verdad para alcanzar la paz en nuestro país”, reafirmó.
Una elección marcada por incertidumbre
El llamado de la Iglesia se produce en un ambiente preelectoral particularmente tenso. Denuncias sobre posibles fallas en el sistema de transmisión de resultados, dudas sobre la integridad del proceso y alertas por eventuales brotes de violencia han teñido la antesala de las elecciones generales.
Estos comicios —los número doce desde el retorno al orden constitucional en 1980— se celebran bajo un estado de excepción vigente desde diciembre de 2022, medida que ha recibido duras críticas por parte de organizaciones sociales y sectores académicos que consideran que restringe derechos en un momento de máxima sensibilidad democrática.
Un país votando entre crisis y esperanza
Los hondureños acuden a las urnas mientras enfrentan desafíos estructurales que han erosionado la confianza en las instituciones: una pobreza que afecta a más del 60% de la población, altos niveles de desempleo, inseguridad persistente y múltiples casos de corrupción que han golpeado a distintas administraciones.
Pese a este panorama, la elección de este domingo representa una oportunidad de renovación política. Además de elegir al sucesor de la presidenta Xiomara Castro, los ciudadanos votarán por tres designados presidenciales, 298 alcaldías, 128 diputados del Congreso Nacional y 20 representantes al Parlamento Centroamericano (PARLACEN).
Se trata, en opinión de analistas y líderes religiosos, de una elección decisiva para el futuro inmediato del país.





