TEGUCIGALPA, Honduras – 5 de diciembre de 2025.
El consejero secretario del Consejo Nacional Electoral (CNE), Marlon Ochoa, encendió nuevamente las alarmas en torno a la transparencia del proceso electoral al presentar una denuncia formal que detalla una serie de presuntas irregularidades “deliberadas y estructurales” dentro del sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP). Según afirmó, estas fallas comprometen la veracidad de los resultados divulgados hasta la fecha.
La denuncia fue remitida a la presidenta del organismo, Ana Paola Hall, a misiones internacionales de observación y a otras instituciones vinculadas al monitoreo del proceso, a quienes Ochoa pidió intervenir para garantizar la integridad del escrutinio.
Eliminación del control biométrico: el detonante de las sospechas
Uno de los puntos más graves señalados por Ochoa es la eliminación del control biométrico la noche previa a las votaciones.
A su criterio, esta medida habría abierto la puerta para inflar resultados en las actas recepcionadas. Para sustentar su afirmación, reveló que el 86.6% de las 15,297 actas transmitidas hasta el 3 de diciembre presentaban inconsistencias entre el registro biométrico y el contenido físico, lo que equivale a más de 982,000 votos con discrepancias.
Retención de actas, caída de plataformas y posibles adulteraciones
La denuncia también describe hechos ocurridos durante el conteo preliminar que, según Ochoa, podrían haber permitido alteraciones intencionales. Entre ellos, menciona:
-
Retención durante más de 40 horas de 16,615 actas, un período que califica como “inaceptable y riesgoso”.
-
Interrupciones en la página oficial de divulgación, lo que dificultó el seguimiento público del escrutinio.
-
Fallas en antenas satelitales, especialmente en zonas donde el TREP debía garantizar conectividad segura.
Transferencias automáticas de votos y sumas ilógicas
En su informe, Ochoa describe varias anomalías en la carga de datos: votos transferidos automáticamente entre candidatos y partidos, sumatorias incoherentes entre actas y cifras publicadas, y discrepancias que no fueron explicadas ni corregidas por las áreas técnicas del organismo.
Asegura que la intención subyacente sería imponer resultados contrarios a la voluntad soberana del pueblo hondureño, y emplaza a la comunidad nacional e internacional a exigir una verificación exhaustiva del proceso.
Mientras tanto, el país continúa a la espera del escrutinio definitivo y de la respuesta oficial del CNE ante estas serias denuncias que, de comprobarse, podrían reconfigurar por completo el escenario postelectoral.





