Tegucigalpa, Honduras — En medio de una profunda incertidumbre política y social, la Misión de Observación Electoral (MOE) de la Organización de Estados Americanos (OEA) ha reforzado su seguimiento al proceso de escrutinio especial en Honduras y ha reiterado de forma enérgica su llamado a preservar la paz, la transparencia y el respeto a la voluntad popular expresada en las urnas el pasado 30 de noviembre de 2025.
El escrutinio especial —una fase extraordinaria que contempla 2,700 actas con inconsistencias que requieren revisión para validar o corregir su contenido— ha sido el eje central de la atención internacional y doméstica, ya que determinará de manera definitiva el resultado de las elecciones generales y, en particular, quién será el próximo presidente del país.
Observación internacional y presencia de la OEA
La OEA ha desplegado observadores acreditados para estar presentes durante el proceso de escrutinio especial, colaborando con la Unión Europea y otras misiones internacionales en el terreno. Su objetivo ha sido asegurar que dicho proceso se realice de forma imparcial, objetiva y en respeto a los estándares democráticos.
A través de comunicados y publicaciones oficiales, la MOE ha insistido en la importancia de evitar confrontaciones entre actores políticos y ciudadanos, además de canalizar cualquier inconformidad a través de mecanismos legales e institucionales establecidos por la normativa hondureña.
En este contexto, las autoridades de la misión han destacado que la seguridad del material electoral, la custodia de las urnas y el resguardo de la voluntad popular depositada por más de tres millones de hondureños son responsabilidades fundamentales del Gobierno, de las fuerzas de seguridad y de los propios partidos políticos.
Retrasos, tensiones y llamado a la calma
El inicio del escrutinio especial estuvo marcado por repetidos retrasos administrativos y logísticos, así como por dificultades tecnológicas y la falta de acreditaciones completas de todos los partidos en las mesas correspondientes. Estos obstáculos provocaron inquietud entre la población y diversos sectores de la sociedad, que claman por la definición pronta del resultado electoral.
En medio de un clima tenso, la OEA y otros actores internacionales han subrayado que los hallazgos preliminares no deben interpretarse como una alteración del orden, sino como parte de un proceso que busca fortalecer la legitimidad del conteo de votos y garantizar que se refleje con exactitud la voluntad de los votantes.
Reacción nacional e internacional
El llamado de la OEA por la paz ha tenido eco tanto en organismos nacionales como internacionales. Por ejemplo, la Conferencia Episcopal de Honduras también emitió declaraciones instando al diálogo, la tranquilidad y el respeto a las instituciones, recordando que las protestas deben permanecer pacíficas y que la voz del pueblo debe ser escuchada en un marco de legalidad.
De igual manera, Estados Unidos ha urgido al Consejo Nacional Electoral (CNE) a iniciar “inmediatamente” el escrutinio especial para facilitar la proclamación de resultados oficiales, destacando que cualquier llamado a perturbar el orden público podría tener consecuencias negativas para el proceso democrático.
El rol del CNE y próximos pasos
El CNE, por su parte, ha explicado que el escrutinio especial se basa en la ley electoral vigente, que permite la revisión de actas con errores significativos o inconsistencias, y que una vez finalizado este proceso, se podrán recibir impugnaciones formales. Todo ello debe ocurrir antes del plazo legal establecido para que los resultados sean oficialmente proclamados, lo que acentúa la presión para que el proceso concluya de manera ordenada y transparente.
Mientras tanto, representantes de los principales partidos políticos han expresado posiciones encontradas respecto al escrutinio, reflejando un escenario político polarizado que exige paciencia, prudencia y compromiso con la paz social para evitar que la crisis postelectoral derive en confrontaciones más profundas.





