Una habitación de cuatro por cinco metros con paredes blancas es la testigo del día a día del expresidente de Honduras, Juan Orlando Hernández en la Dirección Nacional de Fuerzas Especiales, mientras espera su extradición a Estados Unidos.

La habitación en la que se encuentra Juan Orlando Hernández está a dos metros de la oficina principal que hace guardia las 24 horas del día.

La cronología

Hernández saluda amablemente a los policías que lo resguardan para posteriormente intercambiar una plática sobre sus vivencias de la juventud y hasta aconseja a los oficiales que estén cerca.

A las 8 de la mañana desayuna con alimentos que son suministrados un día antes por sus familiares o los edecanes, dos oficiales de su confianza que aún trabajan con él, según le corresponde en ley.

El expresidente tiene entre sus ropa solamente 10 mudadas, cantidad permitida en las Fuerzas Especiales. En la mayoría de veces, él elige la deportiva y sus tenis para desarrollar actividad física a las 9 de la mañana, hora para tomar el sol.

En ese caso, Hernández, utiliza una hora exacta para realizar ejercicios de estiramiento y un ligero trote, actividades que realiza bajo un fuerte resguardo policial, posteriormente, toma una ducha.

10 libros de lectura

El exmandatario, acusado de delitos relacionados con el narcotráfico por Estados Unidos, cuenta con 10 libros de lectura, entre los que prefiere la Biblia, Las Reglas Mandela o lecturas de aventura y motivación personal; todo esto acompañado de galletas y un té.

Seguido a eso, le toman sus signos vitales y se le suministra de vitaminas, medicamentos para la presión y otros para conciliar el sueño.

Cuando llegan las 12 del mediodía, se le hace llegar el almuerzo que acompaña con agua o jugo natural.

Hora de la escritura y la visita de su familia

Entre sus pasatiempos también está escribir, siempre acompañado de una taza de té, esperando que sean las 6 de la tarde para la visita de su esposa, Ana García de Hernández, en ocasiones acompañada de sus hijas.

Dos horas antes de finalizar el día, Hernández, intenta conciliar el sueño, incluso, haciendo uso de medicamentos que le permitan descansar lo suficiente.