jueves, abril 18, 2024

Karla Romero, la jueza que juramentó a la presidenta.

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Ha pasado un año desde que la jueza Karla Romero soltó una bomba en el estadio Nacional: Se aprestaba a juramentar a la Presidenta Xiomara Castro, cuando alguien le pide que le diga presidente a Luis Redondo, el cuestionado titular del Congreso. La jueza fue buscada semanas antes por la misma pareja presidencial y en el mero acto, cuando el círculo presidencial le insistía que le dijera presidente a Redondo, ella, responde serenamente dejando boquiabierto a todo el mundo: “El artículo constitucional lo prohíbe”. Desde entonces, las cosas no volvieron a ser iguales ni para ella ni para Redondo. Convertida ahora en una figura pública, esta jueza con 29 años en el Poder Judicial -20 de ellos dictando sentencias penales todos los días-, revive ese episodio y cómo le va en su vida normal fuera de los juzgados: Ama la cocina, las orquídeas y su hija.

¿Quién la buscó para que hiciera la juramentación?
Días antes del evento, el doctor Denis Castro me llamó una madrugada preguntándome si una jueza podría hacer la juramentación de la presidenta y si yo tenía “güevos” para hacerlo.

¿Llegó por su cuenta al estado Nacional?
No, un amigo de la embajada me dijo que pasaría por mí porque era imposible que yo entrara sola, pasamos por el doctor Denis Castro y nos fuimos.

En el video se nota que alguien le insiste a usted que le diga presidente a Luis Redondo, ¿quién era?
Eran todos los que estaban ahí, el hijo de “Mel”, Nasralla, pero el que más insistía era “Mel” Zelaya.

¿Y por qué no le dijo presidente, como se lo pedían?
Porque “el artículo constitucional lo prohíbe” (me lo dice muy seria como recordando la frase del estadio), si en ese momento yo reconozco que había un presidente del Congreso ahí, él era el que tenía que juramentarla y deslegitimaba el acto.

¿Conocía a la Presidenta?
Claro que sabía quién era, como lo saben los hondureños, pero no he tenido ninguna relación con ellos.

¿Los ha vuelto a ver desde entonces?
Yo no soy lambiscona, ni me interesa, me desconecté, soy jurista, me interesa el derecho.

¿Y a Luis Redondo?
Tampoco, sabía que era diputado por Cortés, nada más.

Mañana (ayer) se cumple un año de ese episodio…
Pues, vamos a celebrar… se ríe.

¿Se arrepiente haber aceptado esa juramentación?
No, porque yo fortalecí el Estado democrático, uno tiene que hacer lo que corresponde y el fundamento constitucional que he estudiado me autorizaba hacerlo.

¿Por qué presentó los recursos en la CSJ?
Porque en los casos que llevo me pidieron que aplicara la amnistía del Congreso, pero les dije que no porque debía consultarlo a la CSJ.

¿Qué le consultó exactamente?
Que si esa ley, por su origen, el órgano que la hizo era legítimo. La Sala Constitucional no ha contestado. Yo pregunté porque la Ley de Justicia Constitucional establece que uno puede consultar de oficio si una ley es constitucional en virtud de mi cargo.

¿Entonces, es ilegal esa junta directiva del Congreso?
Yo solo estoy consultando, quien lo tiene que decir es la ley, como estudiosa del derecho y ciudadana tengo mi opinión, pero no puedo pronunciarme porque, primero, me estaría saltando a mis autoridades superiores y faltando a la ética por desempeño de mi cargo, ya hice lo que tenía que hacer como jueza, los jueces somos garantes, protectores y respetuosos de la Constitución y los derechos humanos.

En esa lógica jurídica, ¿podría Redondo juramentar la nueva Corte?
No soy yo quien tiene que decirlo. Hay dos vías: Podría arreglarse por una posición política, puede ser nombrar una nueva directiva o la misma, pero juramentada como debe ser y la otra opinión la tiene la Sala Constitucional porque ya tiene varios recursos, cuatro son míos. No está en mis manos, está en monos de mis jefes superiores.

Es famosa ahora, ¿sabía?
No lo creo, nunca fue mi intención, la pareja presidencial me permitió estar en ese acto por mi investidura, pero eso no representa ninguna fama para mí, yo presté juramento para ser funcionaria, tengo que hacer lo mejor posible, de lo contrario, si tengo miedo o no lo hubiera hecho, es mejor colgar la toga, pero uno no puede desempeñar un cargo como el mío, viendo colores políticos.

¿Qué le dice la gente?
Unos me felicitan, (precisamente, varias personas se acercaron a saludarla durante la entrevista) pero no soy presentadora de televisión para que me conozca todo mundo. En el ámbito del derecho me conocen por aplicar la ley.

¿Qué tan serias y ciertas son las amenazas de Redondo?
Permitame una cosa, si no fueran ciertas, yo no me atravería a poner una denuncia ante el MP. ¿Serias? Comenzaron desde ese primer momento en el estadio y nunca les puse atención pensando que eran emotividades del momento, pero hace poco subieron de tono, sin razón, porque no soy enemiga de nadie ni de él.

¿Qué pruebas tiene?
Él (Redondo) se dedicó a través de un medio electrónico denominado LPH a crear artículos y colgar videos en los cuales me difamaba y ponían en tela de juicio mi carrera y mi vida, con una coautora que se llama Gracia María Beltrán, amiga de él, que se encuentra de manera irregular en los Estados Unidos. Extrañamente, esa página fue cerrada precisamente después de mi denuncia, pero hay toda una investigación forense digital, hay testigos, capturas de mensajes, y hay más pruebas que van acreditar estos hechos. Nadie se puede basar en la libertad de expresión para denigrar.

¿Qué dicen esos mensajes?
Entre otras amenazas, son mensajes escritos por él donde dice que “esa mujer no sabe con quién se metió, no tiene ida”, esa forma de expresarse solo refleja a una persona misógena.

¿Cree que “pegue” considerando la investidura del acusado?
No sé si “pegue”, solo sé que yo la voy a impulsar hasta las últimas consencuencias, yo conozco el derecho penal y sé que este es un ataque político producto de mi investidura.

¿Cómo mira el proceso de selección de magistrados?
Estaba contenta por el proceso, algunas cosas no estoy de acuerdo, van buenos profesionales del derecho, espero que los señores políticos sepan elegir a los mejores.

¿Deberían elegir a los mejores evaluados?
Cuando hay componentes políticos el debe ser queda alejado, no olvidemos que en todas partes del mundo la elección de la CSJ responde a intereses político-ideológicos y no es sorprendente que las mejores notas no sean elegidas, aunque, las notas tampoco determinan que sean los mejores.

¿Por qué no participó?
No tenía esa aspiración y tampoco soy notaria.

¿Piensa pedir examen para el notariado?
En cuanto termine mis estudios del doctorado.

¿Es optimista con una nueva Corte?
Soy creyente católica, no puedo perder la esperanza de que las cosas cambien.

¿Se atrevería a dar sugerencias de mejoras al Poder Judicial?
Siempre las he dado, cuando me las han solicitado a nivel técnico, entre jueces, con fiscales y otros operadores de justicia.

¿Cómo comenzó en el Poder Judicial?
Comencé Ad honorem como escribiente con un juez que era mi vecino y que se llama Roy Medina y le dije que yo quería conocer los juzgados, así gané mi plaza, pero cuando me iban a dar mi acuerdo se dieron cuenta que era menor de edad, tuve que esperar.

¿Se debe revisar el Código Penal?
Sí, como todo código, porque hay delitos de corrupción que se están castigando de forma equivocada dando pie a la impunidad, aunque se elevaron las penas en otros.

El fiscal de la UFERCO se queja de los jueces porque dejan libre a los funcionarios que él acusa, ¿qué puede comentar?
Yo no puedo hablar de esos casos que dice el abogado, pero llevo 20 años como jueza y el problema es que no hay investigación para sostener esos casos, no se trata de llevar un montón de papeles, sino, acreditarlos con evidencias, muchos no conocen el procedimiento penal ni están preparados, entonces, a estudiar primero.

¿Qué piensa de la llegada de la CICIH?
Es contradictorio porque si estamos diciendo que vamos a nombrar a los mejores jueces, y al mejor fiscal, y les vamos a mejorar la investigación entonces ¿para qué ocupamos extranjeros?, es vergonzozo que nos vengan a decir desde afuera, hay que ver lo que pasó en Guatemala, merece una evaluación en estas circunstancias.

ELLA ES…
Karla Lizeth Romero Dávila nació en Tegucigalpa. Hizo estudios primarios y secundarios en el Sagrado Corazón y Liceo Hondureño. Se graduó de abogada en la UNAH con una maestría ahí y otra en Barcelona en derecho penal y procesal penal. Actualmente, defiende la tesis doctoral de Derecho Constitucional en la Universidad de Valencia-UNAH y otra tesis doctoral en derecho penal con la Universidad de San Carlos, Guatemala. Desde hace 29 años labora en el Poder Judicial y actualmente es jueza de Sentencia.

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