Irán avanza hacia el control del paso marítimo en Ormuz y tensiona el comercio global
La creciente tensión en el Golfo Pérsico sumó un nuevo capítulo luego de que Irán diera un paso significativo para regular el tránsito en el estratégico estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del mundo para el transporte de petróleo y gas.
La Comisión de Seguridad del Parlamento iraní aprobó este lunes un proyecto de ley que plantea la imposición de tarifas de tránsito a las embarcaciones que crucen por el estrecho, según reportes difundidos por la agencia estatal Fars. La medida, de concretarse, marcaría un giro en la política marítima del país persa y podría tener repercusiones en el comercio internacional y en los precios energéticos a nivel global.
De acuerdo con la propuesta, los buques que transiten por esta vía deberán pagar un peaje en la moneda local iraní, lo que refuerza la intención de Teherán de ejercer mayor control económico sobre el paso marítimo. Además, el proyecto incluye la implementación de nuevas medidas de seguridad, entre ellas la protección a portaviones que operen en la zona, lo que sugiere un enfoque más estructurado en la supervisión del tránsito naval.
Sin embargo, uno de los aspectos más controvertidos del plan es la restricción directa a determinadas naciones. El texto establece que las embarcaciones procedentes de Estados Unidos, Israel y de países que han impuesto sanciones unilaterales contra Irán no podrán utilizar el estrecho, una decisión que podría intensificar las tensiones diplomáticas y militares en la región.
El proyecto también aborda temas medioambientales, proponiendo regulaciones para la protección del ecosistema marino en el estrecho, así como la cooperación con Omán para establecer un marco jurídico que respalde estas medidas. Esta colaboración regional busca dotar de mayor legitimidad a la iniciativa iraní en un contexto geopolítico complejo.
En paralelo, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) reiteró el pasado 11 de marzo su postura firme frente a la presencia de embarcaciones estadounidenses y de sus aliados, asegurando que no pueden atravesar el estrecho bajo las actuales condiciones. Esta declaración refuerza la línea dura adoptada por sectores clave del aparato de seguridad iraní.
Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reaccionó previamente proponiendo la creación de una coalición naval internacional destinada a escoltar buques a través del estrecho de Ormuz. No obstante, la iniciativa no logró el respaldo esperado, ya que varios países —incluidos aliados dentro de la OTAN— rechazaron participar con el envío de fuerzas militares, evidenciando divisiones en la respuesta internacional ante el conflicto.
El estrecho de Ormuz es considerado un punto neurálgico del comercio energético mundial, por donde circula aproximadamente una quinta parte del petróleo que se consume globalmente. Cualquier intento de restringir o regular su uso tiene el potencial de generar impactos inmediatos en los mercados internacionales y aumentar la volatilidad en los precios del crudo.
Analistas advierten que la eventual aprobación definitiva de esta ley podría desencadenar una escalada de tensiones en la región, especialmente si se concreta la prohibición de paso a ciertas naciones. Asimismo, el establecimiento de tarifas de tránsito podría sentar un precedente en el control de rutas marítimas estratégicas, desatando debates sobre el derecho internacional y la libre navegación.
Mientras tanto, la comunidad internacional observa con cautela los próximos movimientos de Teherán, en un escenario donde convergen intereses económicos, políticos y militares. La decisión final del Parlamento iraní y la reacción de las potencias globales serán determinantes para definir el rumbo de esta nueva disputa en uno de los puntos más sensibles del mapa geopolítico mundial.






