Última modificación : 19/10/2018
Alrededor de 200 hondureños que viajaban en la llamada caravana migrante desistieron de su camino hacia Estados Unidos y decidieron regresar a su nación de origen, de manera voluntaria.
Formaron parte de la multitud inicial de unas 3.000 personas, según la ONU, que partió el sábado 12 de octubre, desde San Pedro Sula, norte de Honduras, hacia Estados Unidos.
Muchos de ellos con niños y maletas cargadas de sueños para llegar a EE. UU. en busca de un mejor futuro para sus familias, según aseguraron antes de viajar.
Pero no todos han continuado la travesía. “Tenemos información de que hay más de 200 personas que voluntariamente han decidido retornar al país”, afirmó la ministra hondureña de Derechos Humanos, Karla Cuevas.
La funcionaria aseguró que a esas personas se les “está garantizando un retorno asistido y que la institucionalidad pueda recibirlos y contribuir para que puedan ser trasladados a sus lugares de origen en condiciones dignas”.
Aunque las autoridades no señalaron el motivo específico por el que el grupo de ciudadanos desistió del trayecto que busca llegar a EE. UU., la decisión se produjo en medio de las amenazas del presidente Donald Trump.
El 18 de octubre, en medio de un mitin político de cara a las elecciones de medio término, el mandatario reiteró que su advertencia de trasladar tropas a la frontera sur con México para impedir el paso de los inmigrantes.
“Estoy dispuesto a enviar al ejército para defender nuestra frontera sur si es necesario. Todo a causa de la inmigración ilegal traída por los demócratas, porque se niegan a reconocer o cambiar las leyes”, aseveró Trump.
El jefe de estado también ha amenazado con llevar a prisión a los migrantes antes de deportarlos.





