El grupo avanza rumbo a la capital azteca tras descansar un día para rendir homenaje a dos compañeros fallecidos
El primer gran grupo de migrantes centroamericanos reemprendió este miércoles la marcha por territorio mexicano tras descansar el martes en Huixtla (Chiapas) como homenaje a dos compañeros muertos, uno por accidente y otro por deshidratación. Salieron a la carretera a las tres de la madrugada (siete horas más en España) para cubrir los 60 kilómetros de distancia con Mapastepec, la siguiente parada. El objetivo era aprovechar el frescor de la noche y adelantar todo lo posible para no padecer el sol inclemente que marca 30 grados pero se percibe con una sensación térmica de 50.

Las autoridades mexicanas estiman que para el fin de semana habrán llegado a la capital, pero no parece un cálculo acertado, a menos que por razones humanitarias se les faciliten medios de transporte. Si continúan caminando a razón de 50 kilómetros por día necesitarán dos semanas, en las que tras cada jornada el agotamiento es más notable, con las suelas de los zapatos desgastadas por el roce del asfalto, y ampollas en las plantas de los pies. Líderes municipales y miembros de la sociedad civil, iglesias y empresas, ofrecen alimentos, agua, refrescos, ropa y medicamentos a quienes huyen de la miseria y la violencia de sus países.
La caravana arrancó integrada mayoritariamente por hondureños. Pero conforme avanza se han ido sumando personas de las naciones centroamericanas. Empezaron 1.000, pero según Donald Trump podrían elevarse a 10.000, un gentío que no decrece pese a los esfuerzos por contenerlos de sus respectivos gobiernos, azuzados por las amenazas del presidente de EE UU de recortar fondos millonarios. «No los voy a dejar entrar, no van a entrar, haremos todo lo que sea necesario», insiste.
Según Televisa, hay tres caravanas: la de avanzada que salió de Huixtla, la de los que esperan en el puente fronterizo guatemalteco para cumplir el trámite migratorio -según las autoridades, unos 1.700 han solicitado refugio- y llegar a Ciudad Hidaldo, y una tercera de unos 1.500 que viajan desde Chiquimula (Guatemala). Suman más de 8000 personas, de las que 2.500 son niños, la mayoría acompañados de sus madres u otros familiares.





