domingo, marzo 8, 2026

Nicaragua: la vida sigue igual,el Gobierno de Daniel Ortega apenas ha tomado medidas contra la pandemia

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Coronavirus

La imagen se repite cada mañana ante las paradas de la ruta escolar. Alumnos de todas las edades esperan en fila india hasta que, poco a poco, los estudiantes de uniforme azul y blanco se mueven pausadamente camino del autobús. De ahí a la escuela, como si nada hubiera pasado. Porque en tiempos de pánico y de incertidumbre global, en la Nicaragua de Daniel Ortega pareciera que la vida sigue igual.

La pandemia que mantiene confinada a un tercio de la población mundial apenas se ha manifestado en Nicaragua. Cuando escribo estas líneas solo hay, oficialmente, una decena de infectados y un muerto a causa del coronavirus. No hay motivos para alarmarse -entiende el Gobierno- como si en las altas esferas de Managua no supieran que las imágenes de hospitales atestados y ataúdes apilados que llegan de España o de Italia comenzaron precisamente así, con un puñado de infectados. Así que en Nicaragua las fronteras siguen abiertas, los aeropuertos operan y los colegios y universidades reciben a decenas de miles de estudiantes. Sobra decir que el Gobierno no ha decretado cuarentena ni confinamiento porque eso sería –afirma- “alarmista y extremista”.

No hay que desatar estado de alarma

A cada rato se recuerda lo que ya es todo un mantra: no hay que desatar la alarma. Y políticos y periodistas oficialistas recogen el guante con una obediencia ciega al discurso presidencial. Solo así se explica que el diputado sandinista Mario Valle fuera grabado en la Universidad de Managua mientras decía a cientos de estudiantes que la pandemia no afecta a los niños, y que la mayoría de jóvenes, aunque se infecte, apenas lo va a notar.

En esa misión suprema de mantener la calma, William Grigsby, un destacado locutor oficialista decía en su programa radiofónico que el Covid-19 es el ébola de los blancos y una enfermedad que solo afecta a los ricos. Y por si hubiera alguna duda citó entre las víctimas de la pandemia a un conocido banquero o a Lorenzo Sanz, el ex presidente del Real Madrid.

 

La propia Iglesia ha suspendido los actos masivos de Semana Santa. Así que en Nicaragua, como en el resto del mundo, los católicos rezarán en soledad para pedirle a Dios, entre otras cosas, que la pandemia no se extienda por el país. Porque si avanza, como se espera, el sistema sanitario podría colapsar de inmediato. Un médico del Hospital Alemán nicaragüense ha contado a Univisión que el Gobierno les impide ponerse mascarillas y guantes para no infundir temor en la población. Y el epidemiólogo Álvaro Ramírez ha declarado a Infobae que en un par de semanas el Covid-19 podría alcanzar al 70% de los nicaragüenses.

Ante la pasividad del Gobierno la oposición ha decidido actuar por su cuenta y ha presentado su propio plan para frenar la pandemia. La Coalición Nacional pide al gobierno que no exponga a los trabajadores de la salud, que estos días van casa por casa dando charlas sin respetar la distancia social que exige la Organización Mundial de la Salud. El periodista y opositor Carlos Fernando Chamorro va más lejos en un artículo titulado Coronavirus en tiempos de dictadura.

Chamorro afirma que “la ausencia del gobernante o la locura de la pareja presidencial nunca puede ser una atenuante para la comisión de crímenes de Estado”.

 

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