Más de 258,000 hondureños son “nómadas” por la violencia
Un desplazado interno es aquella persona que “se ha visto forzada u obligada a escapar o huir de su hogar o de su lugar de residencia habitual, en particular como resultado o para evitar los efectos de un conflicto armado, de situaciones de violencia generalizada.
La situación que enfrentan estos hondureños es grave y creciente. En el
2013 se registraron 8,591 casos, de ahí a 2022 los casos subieron a 260,551, en el año 2023 se realizó el primer estudio para caracterizar este flagelo, y desde entonces, se han documentado 247,000 desplazamientos forzados documentados por la Comisión Interinstitucional para la Protección de las Personas Desplazadas Internamente por la Violencia (CIPPDV) y otros 11,015 registrados por el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (Conadeh). Ellos representan el 2.7% de la población de Honduras.


De una u otra manera, estas víctimas silenciosas de la violencia se han visto expuestas a amenazas, usurpación y/o despojo de viviendas o tierras, lesiones, asesinato de un familiar o conocido, secuestro, torturas, tratos crueles, inhumanos o degradantes e incluso violencia
sexual y/o acoso sexual.
Otros se han enfrentado a violencia doméstica, desaparición forzada de un familiar o conocido, extorsión, discriminación, reclutamiento forzado, atentado de asesinato, control social y territorial y restricciones a la movilidad, entre otras situaciones que coartan sus libertades, derechos y obligaciones.





