Por: Marcio Enrique Sierra Mejía
La gobernanza refundacional que promueve el Partido Libre a través del nepotismo familiar, durante los dos años y medio que tienen gobernando, lo que ha logrado es instalar con fuerza la incertidumbre política en el contexto económico. En Honduras, los planes refundacionales teóricamente formulados para lograr el desarrollo económico y social, bajo condiciones de transición política más favorables, han fracasado o no demuestran resultados objetivos positivos. Las pocas industrias que han venido desarrollándose han sido ahuyentadas y las condiciones de conducción de las políticas macroeconómicas, están generando tal grado de incertidumbre en los agentes de mercado, que la pauperización, es lo que indica que las innovaciones en la política monetaria es lo que pretenden establecer. Es la incertidumbre política la causa principal que explica la caída de nuestro desarrollo económico y el deterioro de la posición de riesgo que tenemos como país. Asimismo, el endeudamiento público crece vertiginosamente porque están impulsando una política gubernativa con fines proselitistas y de fortalecimiento del Partido Libre en el ámbito electoral. La relación entre política y el desempeño económico, es actualmente contraproducente y tienen efectos negativos sobre el comportamiento de la economía, porque están aplicando políticas para desincentivar a las empresas privadas.
Los cambios en las políticas de gobierno que impulsa la gobernanza socialista refundacional tienen efectos negativos sobre el curso de la economía nacional y generan crisis económica, una devaluación progresiva del lempira, intensificación de las protestas sociales y, en consecuencia, dudas sobre si habrá elecciones generales en el país. Un panorama que se agudiza por la presencia de nuevas pandemias como las del dengue u otras que son tan nocivas como la del Covid-19 y que aún estamos enfrentando. Igualmente, la polarización social va en aumento y, por lo tanto, la incertidumbre política. Estamos transitando por eventos políticos y sociales que aumentan la incertidumbre en el entorno empresarial, como son la crisis legislativa, la anarquía en el manejo de las instituciones del Poder Ejecutivo, las masacres continuas que contradicen las informaciones estadísticas que indican una tasa de homicidios por cada 100000 habitantes, y que según las fuentes oficiales, tiende a la baja, apenas en un 16%, cuando en años anteriores llegaron a alcanzar más del 40% en el logro de la disminución de dicho índice. Ante tales circunstancias de deterioro social, la ciudadanía en general, teme que pueda producirse un nuevo estallido social y que se produzcan las condiciones políticas para impulsar la instalación de una asamblea constituyente que introduzca una nueva Constitución Política de la República y que se suspendan las elecciones que se avecina para realizarlas en noviembre 2025. De ocurrir lo anterior, es posible establecer que la incertidumbre política se convierte en la constante que determina el desempeño económico del país y el desempeño del sector empresarial. Y es en este contexto que la incertidumbre política, se torna en la variable principal del entorno económico y del desarrollo de la dinámica empresarial. Estamos viviendo bajo la dominación de un sistema político que no está contribuyendo al desarrollo positivo de Honduras, pero sí a su deterioro intencional, con el fin de sostener en el poder una elite política tiránica que propende al control de la economía y la sociedad por el Estado y el partido político que le sustenta: el Partido Libre.





