San Pedro Sula, Honduras – El fútbol hondureño amaneció este lunes sumido en profundo dolor tras confirmarse la muerte de Orinson Amaya, presidente del Club Deportivo Marathón, quien falleció de manera inesperada en horas de la mañana en una clínica privada de San Pedro Sula.

Según los primeros reportes, Amaya, de 52 años, presentó un fuerte dolor en el pecho mientras se encontraba en su vivienda. Su esposa lo trasladó de inmediato a un centro asistencial, donde ingresó de emergencia; sin embargo, los médicos no pudieron salvarle la vida debido a un infarto fulminante.
La noticia generó conmoción tanto en el ámbito deportivo como entre quienes compartieron de cerca con el directivo verdolaga. Rolin Peña, dirigente del club y uno de sus colaboradores más cercanos, expresó con evidente consternación el impacto de la pérdida:
“Estamos muy quebrantados porque es una noticia muy fuerte para la familia, para nosotros que convivíamos día a día con él”, dijo.
Un líder que levantó a un club en crisis
Orinson Amaya asumió la presidencia del Marathón en diciembre de 2015, tras la salida de Yankel Rosenthal, y se encontró con un panorama complejo: una institución golpeada por las deudas, con pocos patrocinadores y sumergida en múltiples demandas laborales y financieras.
En varias ocasiones relató que en aquellos primeros días incluso hubo recomendaciones externas para cambiarle el nombre al club debido a la situación crítica que enfrentaba. Sin embargo, Amaya optó por encabezar un proceso de reconstrucción institucional, apostando por la estabilidad administrativa, la reactivación económica y la modernización de la estructura verdolaga.
Bajo su mandato, Marathón recuperó competitividad deportiva y mejoró su operación interna, consolidando proyectos que permitieron al equipo mantenerse entre los protagonistas del fútbol hondureño.
Un legado marcado por compromiso y cercanía
Más allá de su función como dirigente, quienes convivieron con él destacan su carácter cercano, su pasión por el equipo y su disposición permanente para dar la cara en los momentos difíciles. Su repentina muerte deja un vacío significativo en la dirigencia deportiva nacional y un duelo profundo en la familia del fútbol.
La institución verdolaga prepara actos de homenaje, mientras que seguidores y exjugadores han comenzado a expresar su pesar a través de distintos espacios públicos y redes sociales.
El fallecimiento de Orinson Amaya marca un capítulo doloroso en la historia reciente del Marathón, un club que, bajo su liderazgo, logró levantarse de una de sus etapas más complicadas. Su legado permanecerá en quienes lo acompañaron durante una década de trabajo incansable.





