miércoles, junio 12, 2024

Recibí llamadas de gringos por 5 años, victoria de Trump no me sorprende

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Por Darío Cálix

Por poco más de 5 años me gané la vida trabajando en Call Centers.

No tengo idea de cuántas llamadas de gringos tuve que atender en ese periodo de tiempo, pero fueron muchísimas. Más de lo que cualquier ser humano debería de atender jamás en su vida entera, por lo que al sol de hoy manejo una relación de odio contra los teléfonos y los celulares.

Rara vez contesto una llamada, y a toda costa evito hacer una.

Pero ahora que he estado haciendo reflexión al respecto, mi trauma no tiene que ver realmente con la cantidad de llamadas que tuve que contestar para recibir miserables pagos y poder pagar así mis facturas, no, viene más bien a causa del tipo de gente con la que me vi obligado a interactuar.

La gran mayoría de los clientes con los que hablé (cientos de miles, estoy seguro) eran detestables. Si pudiera meterlos a todos en una licuadora, el resultado final sería ni más ni menos que Donald Trump.

En primer lugar, guardan un resentimiento insensato e ilógico contra nosotros los latinos. Según ellos porque «les quitamos los trabajos». Trabajos que ni locos harían ellos así se estuviesen muriendo de hambre. Y definitivamente que no por el risible pago por el que nosotros sí lo hacemos.

En segundo  lugar, le tienen miedo a los negros. Sí, gran parte de la población blanca de los Estados Unidos le tiene un pánico desmesurado a los afroamericanos.

La ironía que guarda el hecho de que durante el doble mandato de Barack Obama -precisamente el primer presidente negro de los Estados Unidos- se haya gestado una fiebre de videos de policías blancos matando hombres negros sin ningún motivo aparente más que el puro gusto de matar no tiene fin.

Y ojo en el detalle, lo que se gestó fue una fiebre de videos de asesinatos, no de asesinatos. Porque ese tipo de asesinatos se han estado dando sin cesar desde los tiempos de la esclavitud. Lo único diferente ahora es la tecnología.

El hombre negro ha estado documentando esta violencia racista en cada expresión artística que ha ido encontrando a lo largo del tiempo: el blues, el jazz y más recientemente el hip hop. Sin mencionar gran cantidad de películas y libros.

Pero todo esto no lo aprendí yo de videos, ni de canciones ni películas ni libros. Lo aprendí escuchando. Escuchando todo tipo de insultos y comentarios bajísimos de gringos todo el día, todos los días durante muchos años.

Cosas que estos gringos se atrevían a decirme porque estaban bajo el velo del anonimato que parece dar el teléfono a veces, porque sabían que ni sus vecinos ni sus amigos se darían cuenta.

Desde que Trump se lanzó como candidato presidencial, las encuestas de todos los medios y fuentes arrojaron resultados favorables a Hillary Clinton- por lo que muchos quedaron sorprendidos con su final derrota.

Pero el gringo promedio, pragmático como solo él es, no andaría pregonando publicamente su inclinación hacia Trump, ese personaje anaranjado y de pelos raros que andaba vociferando a todo volumen y en todos lados aquellas ideas que ellos solo se atrevían a exponer en secreto.

Él esperaría a llegar a la pequeña privacidad que le da una urna para hacerlo ahí oficial.

De todos modos, mientras ese día llegaba podían coger el teléfono y desahogarse con el pobre latino o negro que le atendiera la llamada, por supuesto.


dSobre el Autor: Darío Cálix es un escritor hondureño nacido el 24 de junio de 1988. En el 2011 publicó Poff, su primera novela. En el 2015 publicó un libro de cuentos titulado «El Último tango en San Pedro», que puede comprar en la Librería Caminante de San Pedro Sula y en Librería Guaymuras de Tegucigalpa.

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