Dylan, un bebé de apenas dos años de edad, se encuentra luchando por su vida después de tragarse una batería que reventó y expulsó químicos tóxicos dentro de su cuerpo, en un hecho ocurrido en el estado de Sonora, México.

Sin saber qué pasaba, los padres notaron que el niño tenía dificultad para respirar, razón por la que lo llevaron hasta un hospital donde les informaron que este se había tragado una batería.

Posteriormente fue remitido a un sanatorio con mayor capacidad de atención, donde permanece desde el pasado 27 de octubre.

Producto de ingerir dicho artefacto, el bebé debe ser monitoreado y sometido a estudios constantes con un valor cercano a 255 dólares (más de 6 mil lempiras) para remediar los daños y evitar complicaciones.

Por tal razón, familiares de Dylan, niño originario del municipio de Cananea en el estado de Sonora, tuvieron que abrir un fondo de ahorro y pedir apoyo económico a través de redes sociales para costear los costos.

«Necesitan mucho de nuestra ayuda. Quien pueda y desee apoyar con lo que gusten se les agradece de corazón. No han podido operarlo por que su sangre no esta generando oxigeno», dicen las publicaciones en Facebook, donde allegados solicitan ayuda.