La Organización Mundial de la Salud se convierte en campo de batalla de la nueva guerra fría entre las dos superpotencias y su director general pide no politizar el virus tras meses repitiendo las consignas del Gobierno chino
La nueva guerra fría entre Estados Unidos y China, exacerbada por el coronavirus -o, como lo califica el Gobierno de Donald Trump, «el virus chino» o «el virus de Wuhan»- tiene un nuevo campo de batalla: la Organización Mundial de la Salud (OMS). El presidente de Estados Unidos, que es de lejos el mayor contribuyente al presupuesto de la OMS, ha amenazado con cerrar el grifo de la financiación tras acusar a la institución de «chinocéntrica» y de «haberse equivocado en un montón de cosas». EEUU, que hoy ha superado los 12.000 muertos y los 400.000 infectados por el virus, aporta aproximadamente el 26,6% del presupuesto de la OMS.
El director general del organismo, el etíope Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha respondido a las declaraciones de Trump: «No politice el virus». En tonos dramáticos, Tedros ha afirmado que la politización de la respuesta a la pandemia «solo hará que el número de bolsas de cadáveres aumente».
LOS ARGUMENTOS DE TRUMP
Las críticas de Estados Unidos a la OMS se sustentan en muchos argumentos y, en particular, en la gestión del coronavirus realizada por Tedros, un microbiólogo y experto en malaria etíope que, tal y como recordaba en febrero el experto en Asia del think tank Consejo de Relaciones Exteriores de EEUU, Michael Collins, ya se reunió el 28 de enero con el presidente chino, Xi Jinping, en Pekín, y celebró que China había «fijado un ejemplo en el control de los brotes de enfermedades».
Tedros no solo ha dedicado sus alabanzas a China, sino que, también, ha paralizado activamente la respuesta de la OMS a la pandemia. La clave está en la reunión que el Comité de Emergencias de la Organización celebró el 23 de enero para tratar el coronavirus. Ante la falta de consenso, Tedros optó por no declarar la emergencia. Tuvo que pasar una semana para que la OMS diera marcha atrás y accediera a admitir la gravedad de los hechos. Y una semana en esta pandemia es, como desgraciadamente hemos aprendido, demasiado tiempo.






