martes, mayo 28, 2024

CONTRACORRIENTE: Xiomara, ¿a la deriva?

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Por: Juan Ramón Martínez

Las encuestas son coincidentes: Xiomara Castro está perdiendo puntos. Recibiendo lo merecido. Buena expresión. Maravillosa para periodistas sin oficio. Pero es, relativamente falsa. Nunca antes, en toda la historia -ni siquiera en tiempos de Miguel R. Dávila- el gobierno había tenido una conducción, dual y esquiva como el actual. Julio Navarro, que no puede esconder las debilidades de los sociólogos en posiciones gubernamentales, ha hecho una maliciosa explicación: dice que los analistas criticamos a “Mel” Zelaya, que no gobierna, mientras dejamos a Xiomara Castro sin vigilancia, cuando es ella quien dirige el país. Sabe que su afirmación es falsa, tramposa, porque quien dirige el gobierno, en forma directa y pública; o por medio de unidades confiadas a mujeres -dentro de un esquema patriarcal, hacendario- en que Rixi Moncada domina Finanzas; Patricia Rodas dirige la política exterior; y al Congreso, Carlos Zelaya; es, Manuel Zelaya. Que este es un gobierno extraño, que Libre es el conductor; y que, su coordinador general, -sin tiempo de caducidad-, reina y dirige con voluntad absoluto, el destino de más de diez millones de hondureños. Sin control.

Aclaradas las cosas, está confirmado que Xiomara Castro no gobierna. Representa un papel, protocolario y aislado en que, con perdón de los monárquicos, “reina, pero no gobierna”. Tiene una función de “actriz”, distante que, evita relacionarse con el público, no porque ella quiere, sino porque lo exige el guion. Reír, posar para las fotos, oír adulaciones y recibir los castigos de la opinión pública. Para que se mantenga la ficción, se ha creado una burbuja, en que le han hecho creer que manda, cuando realmente, solo posa para las fotografías, porque quien decide es el Coordinador General. Por ello, repiten muchos, actúan en su nombre e incluso, le hacen firmar mensajes electrónicos, en donde imparte órdenes a las que es evidente que ella, no les da seguimiento, porque no han sido originadas en sus fueros internos. Es, en realidad una mujer sometida, víctima ofendida que opera dentro de una estructura partidaria autoritaria y por ello, no deliberativa. El patrón, no solo toma las decisiones, sino que maneja la agenda nacional, da velocidad; o, echa marcha atrás, critica o celebra, censura y aplaude. Él tiene incluso, la antigua oficina, donde despachó cuando fue presidente de la República entre 2006 y junio de 2009. La más grande, de la Casa Presidencial.

El problema de esto es que, aunque Xiomara tiene la responsabilidad de recibir los palos de las encuestas negativas, su marido sigue jugando, creando crisis, esquivando el cuerpo, negociando con grupo políticos debilitados, ofreciendo zanahorias y montando una estructura de amenazas para quienes, en su momento se le quieran rebelar. La inteligencia cubana continúa cuadriculando los escenarios probables, y haciendo los perfiles para someter a los críticos a fin que, entiendan como le han hecho decir a Natalie Roque, que “la libertad de prensa no es absoluta”.

Porque el problema es que, Libre no es un partido democrático. No está interesado en rendir cuentas; ni, respetar la ley, porque busca gobernar por gobernar, sin que le interesen los resultados. Es la expresión de todos los partidos políticos latinoamericanos disfrazados de izquierda que, congelan a Hegel; y paralizan la dialéctica, transformando la revolución en el fin, pasando por alto su condición de dudoso medio. Por ello, Libre no muestra preparación para manejar los problemas, y solo tiene interés en mantener la agitación, para que pase el tiempo; y desmoronar las instituciones republicanas, vía la supresión de la soberanía popular, instaurando la dictadura, cumpliendo el guion de Patricia Rodas que, no cree en democracia; y “otras tonterías de los neoliberales”.

No les preocupan las encuestas y tampoco el rechazo público. Resienten las críticas y se lamentan en privado. Pero aguantan. Al final, el país caerá en sus manos y todos, seremos sus obedientes seguidores, convertidos en dependientes y transformados, como Xiomara Castro, en actores de una tragedia que, pagaremos al final de día. La Presidente no lo sabe. Ella está bien y tampoco cree en las encuestas. Le basta que sus hijos estén satisfechos y que, a ella, la traten cariñosamente; y, la saluden. Es suficiente. Solo quiere cumplir su destino de fiel, obediente y sacrificada ama de casa, porque el rey, es su marido. Así de simple y doloroso. Pura “lógica de Lepaguare”.

ed18conejo@yahoo.com

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